Margot Loyola, heroína de Chile

16 Septiembre 2018   1453   Opinión   Horacio Hernández Anguita
Columnista Diario El Centro
Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

Estos días festejamos con alegría los caminos hacia la Independencia de la Patria. Nos hacemos más conscientes que conviene reconocer y reconocernos en aquellas figuras y autores de Chile que lo han contado y celebrado. Entre esas figuras señeras está Margot Loyola. Ayer, 15 de septiembre, recordamos el centenario de su nacimiento en Linarense, en 1918. La gran folclorista y Premio Nacional de Artes Musicales 1994, es una mujer cuya estampa encarna en forma preclara la sabiduría popular y las expresiones típicas, sobre todo, cuando la vemos en al canto y la danza.
Acaso el canto para ella significó sencillamente todo. El canto fue el sentido de su existencia, afán y cariño. Ella se definió a sí misma como “cantora”. Al hacer recuerdos de la región, para este mismo diario, en 2015, dijo: “siempre el canto ha estado conmigo y las cantoras de mi patria también me cantan siempre. Llevo una sinfonía de cantoras en el oído…”
Esta sinfonía de cantoras resonando al oído, estimo que fue la atmósfera interior suya. Quien conoció a Margot, pronto pudo advertir que estaba ante una persona excepcional, que habitaba en los cantos de nuestro territorio. Por eso, anduvo por lugares extremos de Chile, compartió, conoció y valoró a su gente, en las costumbres, proverbios y fiestas. Con especial énfasis estudió la cueca y sus variantes, recogiendo experiencias y manifestaciones genuinas.
Margot cultivó la observación en el gran libro de la vida, fuente perpetua de investigación. Sin análisis o escrutinios justicieros. No, la postura suya es la de atenta escucha, la de agudizar al máximo el oído en simpatía, y así captar los ritmos; con ello, entrar en el aprendizaje de las propias tradiciones.
Jamás olvidaré cómo disfruté verla bailar al ritmo de la cueca. Con qué gracia, coquetería y naturalidad, ejecutaba los movimientos galanes, salerosos y con chispa. Margot estaba poseída por el espíritu más castizo y auténtico de nuestro pueblo, una expresión fresca, humorística y convocante.
“A veces pienso que habría querido ser un árbol, por la permanencia que me representan”, dijo en la misma nota que recordamos. Entonces, se me hace presente otra ocasión que la escuché gritar ante un público cautivado por ella: “¡quisiera cumplir quinientos años para amarlos mucho más...!”
Así Margot, heroína de Chile, con su canto, baile y rescate de las tradiciones, quedó para siempre en el alma de nuestra patria, a la que amó mucho y sirvió entrañablemente.