Más sustancia, menos hojarasca

19 Enero   4431   Opinión   Ricardo Retamal Ortiz
Columnista Diario El Centro
Ricardo Retamal Ortiz

Abogado Magíster de la UC

Mientras el Presidente Piñera se refiere a sus recientes dichos: “Tal vez la palabra industria no fue la más apropiada”, al defender el proyecto de ley Admisión Justa del Gobierno para modificar la admisión escolar (SAE), lo que ha desatado fuertes críticas en la oposición, acaba de aparecer el texto “Claves para la educación del futuro”, de Patricio Meller, (Editorial Catalonia, 2019). Meller precisa: “Se habla mucho de calidad, pero hay poca explicación sobre qué hacer al respecto. Simultáneamente, la educación enfrenta un siglo XXI complejo, muy cambiante y de alta incertidumbre. En cambio, la educación del siglo XX se desenvolvía en un entorno bastante estable, esto no sirve para el siglo XXI”. El Presidente Piñera insistió, además, en defender el proyecto de ley, remarcando la importancia del “mérito” por sobre “la suerte” para determinar el ingreso a un establecimiento”. Al respecto, Meller visualiza un escenario preocupante: “Dado como está funcionado el mercado educacional chilenos, las consecuencias de la libertad de elección por parte de los padres (los que pueden hacer uso de ella) y la libertad de enseñar (y seleccionar) por parte de los dueños y sostenedores de las escuela privadas (con y sin subvención) generan un alto nivel de segregación escolar. Chile es uno de los países que tiene más alta segregación escolar”. Estas diferencias abismales hay que superarlas, porque comprometen los fines de la reforma escolar, tan anhelada por la sociedad chilena. Meller destaca que “Este tópico de la segregación escolar no es un tema tan candente en los países desarrollados, por cuanto la mayoría de las escuelas tienen un nivel de equidad relativamente alto. Este no es el caso de Chile”. Meller, entre otros temas relevantes, aborda una problemática esencial que si no se resuelve también compromete los resultados de la reforma. Dice Meller: “Alrededor del 40 % al 50 % de los escolares chilenos no alcanzan los niveles básicos de comprensión de lectura”. Son temas preocupante en este proceso de cambios en la educación que exigen más sustancia y menos hojarasca.