Memoria de O’Higgins

28 Octubre 2018   1979   Opinión   Horacio Hernández Anguita
Columnista Diario El Centro
Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

Bernardo O´Higgins Riquelme mantuvo en la casa de Lima y en Montalván, donde estaba exiliado, el anhelo permanente por regresar a Chile, la patria cuya república había forjado. Pero, en la ciudad virreinal del Perú que él contribuyó a liberar, le sobrevendrá la muerte que sepulta el anhelo del héroe. Había cansancio y la salud era frágil.
“Don Bernardo O´Higgins –dice un conocido historiador-, dejó de existir en Lima en la mañana del 24 de octubre de 1842. Entre los circunstantes que rodeaban el lecho, econtrábanse doña Rosa O’Higgins y doña Petronila Riquelme y O´Higgins (haremos uso una vez más de la designación conocida) y también don Demetrio O´Higgins. Hay que hacer constar que tampoco se separó del lecho mortuorio, una sirviente de O´Higgins llamada Patricia, que él había llevado consigo al Perú, por ser una indiecita de Arauco.
La patria ausente fue la última invocación del moribundo. ‘Así falleció –escribe su hermana Rosa- el hombre cuya memoria no sólo vivirá en Chile, sino en toda la América, sin poderse decir si era mejor su espíritu que su corazón, porque su espíritu y su corazón sólo vivían en el bien y para el bien. Murió santamente, resignado a sufrir los males de su penosa enfermedad, y espero en que ya reposa en el seno paternal de Nuestro Señor Jesucristo, única verdad y vida nuestra’”. (Hernández C. Roberto, O´Higgins y Carrera en la batalla de Rancagua, Valparaíso, 1944).
Esa memoria de O’Higgins, se hace visible en la casa de Lima, que conserva la Pontificia Universidad Católica del Perú. Su director actual es el Dr. Luis Repetto, un versado museólogo y autoridad mundial en la museología. Él mismo me mostró el año pasado para estas fechas las salas dedicadas al prócer: la primera, recrea las labores del campo, los productos agrícolas cultivados y su comercialización, la que se hacía en una bodega lateral de la casa; la segunda muestra, presenta al visitante las etapas del libertador y el reconocimiento que hace Perú al héroe; por último, es en la tercera sala, donde me detuve y recojo un momento, al ver el dormitorio donde fallece O´Higgins...
Me fijo en la sencillez del lugar, y observo sobre la cama un sayo franciscano. El mismo héroe pidió ser enterrado con esa vestimenta al morir. Entonces, vienen a mi mente las palabras de su hermana Rosa: “Así falleció el hombre cuya memoria no sólo vivirá en Chile, sino en toda la América…”