Jueves, 23 de Mayo de 2019

Opinión

Mentorías: Un proceso clave para la formación profesional

Alejandra Fuenzalida

Gerente general de United Way Chile

Mucho se habla sobre los profesionales del futuro, qué deben ser, hacer y desarrollar, pero la verdad es que a menudo son pocas las iniciativas que las comunidades educativas les entregan a los jóvenes, sobre todo si esta conversación se torna a los sectores más vulnerables de nuestro país. 

 

Acompañar y poner a los jóvenes en el centro con todos sus atributos, debilidades y fortalezas, resulta esencial y un proceso clave para su formación profesional, ya que según el Sistema Único de Admisión y el Departamento de Evaluación, Medición y Registro Educacional (DEMRE) de la Universidad de Chile, de los más de 290 mil jóvenes que se inscribieron para rendir la PSU el año pasado -donde casi 108 mil eran de colegios municipales-, sólo un 30% de estos postulantes quedó seleccionado en su preferencia, contrastando fuertemente con los casi 90 mil estudiantes de colegios particulares subvencionados y particulares que sí lograron entrar a la universidad.


Esta brecha, que demuestra una vez más las profundas diferencias que puede traer el sistema de admisión actual, podría empezar a cambiar si todos empezamos a tomar cartas en el asunto. Un gran ejemplo de esto, es lo que United Way Chile viene haciendo desde hace ya 13 años a través del programa de Mentorías.


Esta iniciativa, que hemos ido desarrollando junto a los adolescentes de tercer año medio de colegios técnico profesionales beneficiados de las comunas de Huechuraba y La Pintana, ha permitido que no sólo se potencien los proyectos de vida de los jóvenes participantes mediante el acompañamiento personalizado de un mentor voluntario de nuestras empresas socias, sino que además, durante todo el período que se extiende este proyecto -6 meses aproximadamente-, el mentor y su mentado trabajan diversas áreas que van desde conocer intrínsecamente sus habilidades y fortalezas para que así, al minuto de optar por su carrera profesional, sepan visualizar su futuro en virtud del alcance de sus logros.


Este programa, que contempla sólo una rama del voluntariado corporativo, debería de empezar a ser, a mi juicio, uno de los grandes puntos para alcanzar desde ya una sociedad más justa y equilibrada. Es mediante a este tipo de acciones, que no sólo se está orientando y trabajando junto a jóvenes que necesitan un guía para encaminarse hacia una más acertada elección profesional o laboral, sino que también los mismos trabajadores voluntarios se darán cuenta de la importancia que trae contribuir de manera armónica y sostenible al entorno que los rodea.


Alcanzar una sociedad justa donde las brechas de desigualdad en la educación se terminen de la noche a la mañana no será una tarea fácil. Si estas acciones las comenzamos a tomar entre todos, empezaremos a notar que de manera paulatina el cambio sí se estará logrando.

 

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