Migración

07 Agosto   692   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Por estos días, ha vuelto a ser tema de la palestra nacional a propósito de una serie de acontecimientos ligados a algunas de sus tantas aristas. ¿Por qué tantas personas deciden arrancar de países sudamericanos y venir hasta Chile?, ¿Por qué eligen Chile?, ¿Qué ocurre en determinados países en que el grueso de su población entiende que el éxodo es el único camino?
Como si fuera poco, en este mismo marco, Alejandro Navarro, Presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Senado, concurre hasta Venezuela para idolatrar al régimen bolivariano de Nicolás Maduro, el mismo que junto con empobrecer a una patria entera, abusa y viola sistemáticamente las libertades fundamentales de sus compatriotas. En masa, los venezolanos, ejemplo central de los procesos migratorios en los cuales Chile se encuentra hoy inmiscuido, se han visto obligados a emigrar de su nación, ante la ausencia alguna de futuro y el conculcamiento absoluto del estado de derecho y el régimen democrático. No es una opción irse del país, sencillamente es lo que hay que hacer, no quedan más chances. Así las cosas, para la centroderecha asoma como un desafío clave, el entender que los procesos migratorios son parte de nuestras ideas, ya que la libertad, la dignidad humana, o el emprendimiento, son de la esencia de nuestro pensamiento político, el cual debe responder adecuadamente a estas actuales preguntas que surgen desde la necesidad de formular políticas públicas que resuelvan las cosas.
Mientras sectores importantes de la oposición intentan plantearse como una opción de futuro, resulta moralmente inaceptable que algunos opten por promover como modelo un esquema político obsoleto y que en lo humano es inconcebible de pensar. Miles de personas están sufriendo de hambre, niños, personas de la tercera edad, familias enteras disgregadas por un orden de ideas políticas que pasa por arriba de las cosas más básicas que podamos imaginar.
En tiempos en que también surgen flagelos como la xenofobia y el racismo, es preciso indicar que, regulando el proceso, instalando normas dentro de un espacio de migración integral como nunca antes ha existido en Chile, en donde tampoco se vendan falsas ilusiones como en antaño, debemos abrazar a quienes huyen de sus países y llegan a Chile por un porvenir mejor.