Migración y extranjería

12 Abril 2018   1366   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Se venía conversando sobre ello hace ya mucho tiempo, era urgente tomar cartas en el asunto y hacerse cargo de una realidad que ha llegado para quedarse en Chile, y sobre la cual, nuestro sistema político y jurídico se encontraba en deuda: el crecimiento exponencial de los procesos migratorios que le ha tocado recibir a Chile durante los últimos años, y especialmente acentuado en la actualidad.
Voluntad política y liderazgo para abordar esta materia es lo que demostró el Presidente Piñera al dar a conocer a la opinión pública los principales ejes del proyecto de ley de migración y extranjería, y también una serie de decretos, que vienen a asumir las responsabilidades que una temática como la migratoria reviste para el presente y futuro de nuestra sociedad, con el firme propósito de avanzar hacia una migración segura, ordenada y regular.
El escenario requería claramente un cambio drástico, ello considerando que la ley vigente del año 1975, dista considerablemente de la realidad, sobre todo tomando en cuenta que oficialmente, la cifra de inmigrantes en nuestro país cifra a 966.363 personas, las que corresponden al 5,5% del total de la población, número que de acuerdo a trascendidos y especulaciones, debiese ser incluso mayor.
Si consideramos que de acuerdo a estudios oficiales, existirían al menos 300.000 extranjeros en situación irregular, entonces se agradece la decisión del Ejecutivo de liderar esta conversación tanto en el Poder Legislativo como ante los diferentes entes de la sociedad civil.
Entre las principales medidas y propuestas, asoman la configuración de una nueva institucionalidad a través del Consejo de Política Migratoria y el Servicio Nacional de Migraciones, destinados a actualizar y sistematizar la política migratoria como a ejecutar esta última, respectivamente.
Asimismo, se crean nuevas categorías migratorias flexibles y se elimina la posibilidad de solicitar visas temporales por motivos laborales (situación en donde, en muchos casos, se estaba engañando al sistema), y se constituyen las visas temporarias de oportunidades, de orientación internacional, de orientación nacional, visa consular de turismo simple, humanitaria de reunificación familiar y de responsabilidad democrática.
De esta manera, se busca abrir las puertas a todos aquellos que regularmente, y con respeto por nuestro ordenamiento jurídico, buscan una nueva oportunidad para sus vidas, un lugar en donde poder desarrollarse libremente, en paz y en donde el estado de derecho y las instituciones funcionen. En horabuena, se ha abierto la discusión legislativa, la que debe enriquecerse de las diferencias, poniendo siempre por delante los intereses de Chile.