Migraciones

16 Diciembre 2018   756   Opinión   Horacio Hernández Anguita
Columnista Diario El Centro
Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

El fenómeno de las migraciones es tan antiguo como el mundo. Los pueblos más diversos han transitado por, desde y hacia todos los continentes. Grandes desplazamientos humanos y diferentes etnias, dieron forma a lo que luego serán las naciones. A lo largo de las distintas épocas son las oleadas migratorias las que van dando fisonomía a la riqueza cultural del mundo.
Las causas de las migraciones son múltiples: situaciones climáticas amenazantes, contiendas políticas civiles y de guerras, persecuciones discriminatorias, racismo, crisis de habitabilidad, etc. Todo lo cual, mueve al migrante a buscar nuevas posibilidades de subsistencia, vida y desarrollo.
Por la circulación de los grupos humanos en el mundo, las naciones incorporan a su seno e identidades, tradiciones y conocimientos, valoraciones y costumbres que amplían los horizontes. La actual historia global, no puede ignorar este hecho de gravedad cada vez mayor, puesto que, no en último lugar, es la marginalidad, la pobreza y la inseguridad en muchos países, lo que suscita el anhelo de dejar la tierra propia, para apostar por otra que impida la ruina vital.
En la historia de nuestro país, hay varias migraciones que son parte del propio desarrollo y acervo cultural. No sin dificultades de integración, por el natural choque en las leguas y hábitos de vida, los resultados son más bien positivos. ¿Podría ser entendido nuestra nación sin los migrantes que lo han nutrido, y le han dado impulsos creadores?
La época presente sufre en todo el globo la zozobra de pueblos y naciones que padecen hambre y miseria, frente a la opulencia indiferente e indignante de naciones que extreman un nacionalismo egoísta, cerrándose a conocer, compartir y ofrecer oportunidades a los migrantes.
¿Chile quiere hoy ser entendido como un territorio isla, de “propiedad privada”, en el que las puertas abiertas son únicamente para intereses comerciales, pero no para crecer en humanidad y cultura?
Es innegable que al país le asiste el derecho y el deber de aplicar -teniendo en vista el bien común-, una política migratoria que armonice la demanda internacional con el ofrecimiento de las posibilidades reales para los migrantes, y así no dejar a estos en completo abandono, o consentir de soslayo que sean explotados por los inescrupulosos que tienen olfato para hacer esclavos a hombres y mujeres cuyas necesidades extremas los hace más vulnerables.
Por lo que estamos viendo, ¡falta mucho en el país para tener una visión y política migratoria clara, actual y digna de la dignidad humana!