Martes, 13 de Noviembre de 2018
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Opinión

Ministra Valdés

Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

Al asumir como ministra, en la presentación oficial a la prensa, Consuelo Valdés mostró que posee dotes para el cargo. Es evidente que el aplomo suyo le viene dado por la trayectoria cultural que tiene, en especial en el ámbito de los museos, labor que se realiza a largo plazo, con paciencia y rigor.
Por eso, no titubeó ante la pregunta periodística de si ella discrepaba de las afirmaciones del saliente ministro Rojas sobre el Museo de la Memoria. “Yo no comparto sus opiniones, sus declaraciones”, dijo con serenidad. Y con la solidez que le da su experiencia y conocimiento de la realidad y sentido de los museos, agregó: “creo que los museos son espejo de nuestra historia, con sus lados oscuros y sus lados claros, y creo que está de parte del visitante apreciarlo, de conocerlo, reflexionar, mirarse en un espejo a ver quiénes somos, qué hemos hecho y qué cosas tenemos que reparar”.
Estas reflexiones de la ministra, no están situadas en ángulos o posiciones partidarias ni estrechas. Ni hay aquí opción política alguna que tiña los análisis. Sencillamente es una mirada de honradez intelectual y cultural de quien sabe qué son los museos, la memoria y la historia. Si el museo es “espejo de nuestra historia”, no puede sino hacer visible los avatares de los sucesos humanos. Esto no significa que pueda abarcar todos los ámbitos de la memoria. Ocurre que es necesario, sin embargo, que los “lados oscuros”, no se oculten a la conciencia colectiva. Únicamente cuando hay intereses políticos e ideológicos, la memoria se quiere instrumentalizar o manipula con fines propagandísticos.
Además, conviene destacar, para seguir con sus reflexiones, que al visitante le toca la responsabilidad de “apreciar” del o los museos. Es duro visitar un lugar que hace memoria del horror de las violaciones sistemáticas a los derechos humanos durante la dictadura militar. Pero ello es parte de nuestra historia imborrable. Otra cosa serán las interpretaciones de los hechos e intereses. En todo caso, cerrar los ojos o negar lo que está allí documentado, eso sí que es sesgo político. Se entiende, entonces, cómo la ministra Valdés aclara sobre el visitante: “es el encuentro con nuestra identidad, con nuestro patrimonio, con nuestra historia y especialmente cuando la historia que tenemos que aprender, para que no se repitan los episodios que conocemos todos”.
Por último, son reveladoras de sencillez y educación sus palabras de gratitud al equipo del Museo Interactivo Mirador (MIM), con el que trabajó hasta asumir de ministra. Esto muestra que sabe trabajar en equipo y, tiene claro, que el sentido de la labor, en el caso de los museos, es el público y su acceso.
Le deseamos, por ello, lo mejor a la nueva ministra.

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