Museos en la mira

19 Mayo   327   Opinión   Horacio Hernández Anguita
Columnista Diario El Centro
Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

Una característica actual de los museos, es el dinamismo y vitalidad con el que son gestionados. Se trata de una labor oculta y silente, que pide competencias muy especializadas. Los profesionales del museo, están día a día, en contacto con los bienes culturales que se preservan para la exhibición. Pero, la conservación de los objetos, piezas, documentos, de variada índole, exige condiciones sin las cuales no se puede llevar a cabo la misión del museo.
Dada la materialidad y factura diferente de las colecciones, el conocimiento y análisis de las mismas, requiere, una dedicación al estudio e investigación. Porque lo que se custodia, necesita conocerse y apreciarse en todas sus dimensiones. Hay que indagar acerca del origen de la pieza, del contexto y uso que tuvo en la sociedad de la época de dónde procede. Pero también, la conformación material y técnica constructiva, arroja luz acerca de lo que se requiere para preservarlo. Otro tanto será la valoración estética y social que el objeto tenga, haya tenido o descubramos.
Con todo, los estudios que se hacen en los museos, son de carácter multidisciplinar, y tienen como propósito siempre difundir al amplio público la riqueza y significado de las colecciones. Mientras no se puedan exhibir –una realidad que vivimos en el museo de Huilquilemu-, las colecciones se convierten en objeto mayor de estudio. Permite diagnosticar las condiciones en que se encuentra. Porque, el paso del tiempo, opera un daño natural. Ello exige tener en cuenta los peligros que amenazan la custodia de los bienes culturales.


El día internacional de los museos, celebrado ayer 18 de mayo, puso en evidencia cuán relevantes para la sociedad de hoy son estos espacios comunitarios, cuya función de depositarios de la memoria colectiva, tiene un constante proceso crítico y reflexivo, marcado por los desafíos de los tiempos. Hoy nacen preguntas sobre el pasado y de lo que conservamos. Esos cuestionamientos nos hacen ver y valorar de otro modo nuestras colecciones.


¿Cómo llegaron al museo? ¿Por qué? ¿Quién la trajo, la donó o adquirió? ¿Cuál es el sentido de que el museo mantenga tales o cuales piezas? ¿Es posible pensar en una política de acrecentamiento de la colección? ¿Cómo se puede renovar el guión museográfico? ¿Comunica el museo en forma clara y didáctica al público, el fruto de sus investigaciones?
Por todo lo dicho, los museos están en la mira de muchos y es importante que todos nos sintamos responsables de su destino y vigencia allí donde estén.