Nuestra democracia

15 Marzo 2018   1057   Opinión   Jorge Navarrete Bustamante
Columnista Diario El Centro Jorge Navarrete Bustamante
Jorge Navarrete Bustamante

Con dos presidentes socialista en el Poder Legislativo, Amaya Fernández Allende en la Cámara de Diputados, y Carlos Montes en el Senado, asumió el Poder Ejecutivo, es decir, la Presidencia de República, Sebastián Piñera Echeñique.
Ello fue un proceso ejemplar para el mundo pues la ex Presidenta Michelle Bachelet Jeria, también militante socialista, entregó la “piocha de O’Higgins” con genuina dignidad republicana.
En el Congreso Nacional ambos mandatarios fueron ovacionados por los presentes. Chile estuvo por sobre las legítimas y naturales diferencias. Fue un rito republicano sobrio, profundo y emotivo.
Se abre en la historia de Chile una nueva página, con un nuevo gobierno y con nuevos énfasis. Dependerá de la sabiduría política lograr una gobernanza que permita a nuestra patria incorporarse al concierto de las naciones con mejor estándar de vida para sus ciudadanos.
Se ha avanzado en esa dirección. Tenemos una mejor democracia (se puso fin al sistema binominal). Avanzamos en cohesión social (Acuerdo de Unión Civil). Progresamos en equidad (Gratuidad educacional para 97 mil compatriotas). Mejoramos en equidad territorial (elección de los Gobernadores Regionales). Optimizamos nuestra relación con el medio ambiente (con gigantescos proyectos ejecutados en energía renovables no convencionales). Se diversificaron las bases del crecimiento económico que permitirá crecer con mayor igualdad a nuestra sociedad en torno a un 3.5% este año y los siguientes.
Se augura una buena continuidad con el Presidente Piñera pues han afirmado que se preservará tales avances: “Llegaron para quedarse”.
Además, se denota un giro estratégico en este segundo gobierno del Presidente Piñera pues no ha reiterado la grandilocuencia que abundó en su primer mandato y que terminó convertida en un “búmeran”. Esta vez se han establecido objetivos más acotados y claros: seguridad, infancia y migraciones.
Empero también esta derecha que empieza a gobernar, sin cambios doctrinarios de por medio, se está tomando el discurso y los espacios que hasta hace poco fueron exclusivos de la centroizquierda. Inclusive, se plantean ya como una derecha social; más respetuosa de la libertad íntima de cada familia y persona; más empática con la diversidad, al punto de asentir que votarán a favor de la identidad de género.
El tiempo dirá si tal inspiración y discurso son verdaderos, y si mantiene la economía en función de los más carenciados, y no protegiendo la concentración y privilegios.
Por ahora, sólo cabe desearle el mayor de los éxitos… El tiempo dirá.