Nueva Cultura Empresarial, Empresas B

10 Abril   727   Opinión   Claudia Mora Rojas
Columnista Diario El Centro Claudia Mora Rojas
Claudia Mora Rojas

Directora Junta de Adelanto del Maule

Los conceptos de protección medioambiental, ética, responsabilidad social y transparencia, se han hecho parte habitual de las conversaciones de negocios y del análisis colectivo a la hora de ir en búsqueda del desarrollo país, de la mano de una sana convivencia civil. Estos conceptos, son hoy sobre manera valorados, es por ello que se hace necesario un cambio y reformular su importancia, incluyéndoles como parte central del ADN organizacional.
Lo antes expuesto implica que todo emprendimiento, no importa su tamaño, debe atender a las externalidades positivas y negativas de la operación de su negocio en sus dimensiones; ambiental, social y económica. Este nuevo paradigma o forma de ver los negocios, exige a las organizaciones y a quienes la dirigen, comprender el desarrollo sostenible como enfoque de su gestión y de la generación de valor para la organización y los diferentes grupos de interés o stakeholders.
Dicho lo anterior, es así que hoy nos vemos enfrentados como sociedad a diferentes noticias relacionadas con la conducta en los negocios, las que se ven reflejadas en la discusión de grandes proyectos como Pascua Lama por más de US 8.000.- millones de dólares, en la Ley de pesca, o en planta Quinteros, la que aún no resuelve su problemática medioambiental. Este legítimo deseo de ir en busca del desarrollo económico del país y el, por cierto, tanto o más legítimo, anhelo de protección del medioambiente y equidad social, se van haciendo más recurrentes y necesarios de ser abordados desde el corazón mismo de las organizaciones.
En este escenario cada vez más revuelto y beligerante, con posiciones tan antagónicas en algunos casos, surgen las Empresas B, proceso que busca hacer de ésta problemática, una oportunidad y es ahí, en donde las organizaciones tienen la gran opción de atender a este llamado, ¿Cómo?, a través de la Certificación B.
Una Empresa B certificada se caracteriza por tener como propósito, a través de su quehacer, el impactar de forma positiva en el ámbito social y ambiental, e igualmente, asume la responsabilidad de disponer en el centro de su gestión, los intereses de los trabajadores, la comunidad y del cuidado del medio ambiente. Muchos harán el símil, en que estas Empresas B pueden ser una “RSC 2.0”, pero no es así, toda vez que existe una diferencia fundamental en cuanto a la superposición de estas buenas practicas, desde la Misión de la organización.
La Certificación B, apuesta por conseguir una redefinición del éxito de los negocios a través del cumplimiento de altos estándares de Transparencia, Rendición de Cuentas y Desempeño. Estar certificado como Empresa B, permite salir de un mercado que debate por diferentes prácticas socialmente impugnadas, ofreciendo una visión positiva de la misma y una nueva manera de hacer negocios, potenciando el esfuerzo del emprendedor, creando y apostando por la generación de valor para todos…un valor compartido.
Finalmente, y en cuanto a la transparencia, es menester mencionar que como reza el dicho, “Lo que no se muestra, no existe”, es por ello que las organizaciones les corresponde publicar un informe anual sobre el impacto social y ambiental de su gestión, el cual debe estar certificado por un organismo externo e independiente.
El movimiento B, requiere de la participación de la cuádruple hélice que define a nuestra región, determinada en el mundo privado por inversionistas, academia B, mundo público y líderes de opinión, que precisan la experiencia B desde la sociedad civil. En el Maule, nuestro futuro regional viene definido por las empresas “con propósito”.