Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
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Opinión

Obligación de denunciar

Eneas Espinoza

Red de Sobrevivientes de ASI Eclesial, capítulo chileno de ECA - Ending Clergy Abuse.

Hace unos días el Fiscal Emiliano Arias en una entrevista señaló: “No es tan cierto que (obispos y sacerdotes) no hayan tenido una obligación de denunciar, no estamos hablando ni de hurtos, ni de estafa, sino de delitos sexuales contra menores de edad, que es un delito de acción penal pública, igual que un homicidio. Desde la perspectiva normativa pongamos en vez de la figura de abusos sexuales, la de homicidio, ¿sería sostenible que yo dijera como pastor, que sé que hay muchos muertos enterrados en la capilla, pero no tengo obligación de denunciar? Eso no es coherente con el deber de protección que tienen con los fieles.”

Es tiempo de poner blanco sobre negro y ser muy claros que cuando se trata de delitos que han violentado los derechos humanos de niños, niñas y adolescentes, de abusos sexuales y de conciencia la Iglesia Católica históricamente ha usado las investigaciones canónicas para, en el mejor de los casos, dilatar la posibilidad de justicia que las víctimas buscaron cuando acercaron sus denuncias. La impunidad de los delincuentes sexuales tiene un pilar sistemático allí, lo dice la ONU. La Oficina de Naciones Unidas desde el 2014 viene señalando recomendaciones urgentes al sistema judicial vaticano que rige dichas investigaciones, alertando que se violan (otra vez) los derechos humanos con su pretendida justicia.
Ahora que los sobrevivientes tenemos voz, cada día somos más, y estamos liderando un proceso social para gritar fuerte y claro Nunca Más Abusos, entonces recuerdan sus deberes para con la justicia ordinaria, o al menos eso dicen. ¿Están colaborando realmente? Las acciones judiciales del Obispado de Valparaíso tras el allanamiento y la “mantita” con que pretendieron eludir la incautación de documentación demuestran justo lo contrario.
El Obispado de Talca, al igual que el resto de las oficinas de la Iglesia Católica y congregaciones presentes en Chile, tiene la posibilidad de dar señales claras de colaboración con el Ministerio Público. Alcanzaría con seguir la instrucción pública del Papa Francisco y entregar todo lo que saben, liberar las investigaciones canónicas en sus manos para que sigan curso. Y cuando decimos todas hablamos de las mediáticas pero especialmente esas que no se conocen.
Nosotros, los sobrevivientes que damos la cara lo exigimos por todos aquellos que jamás podrán hacerlo, la silenciosa y dolorosa mayoría que puede calcular multiplicando los casos conocidos: representamos entre el 4 y 6% del total. Saque sus cuentas.

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