Otra vez las prioridades

26 Agosto   557   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

Una vez más observo que el problema de nuestro país tiene relación con lo que algunos de sus dirigentes consideran prioritario y lo que estiman irrelevante.
Mientras en diversos lugares del mundo se aprecia el avance inexorable del cambio climático y el calentamiento global, en Chile la mayoría del mundo político se enfrasca en discusiones nimias, acerca de asuntos de escasa relevancia, tales como la supuesta relación de un partido político con el narcotráfico o la amenaza recurrente de acusación constitucional a una ministra.
Mientras la televisión informa en directo y cubre hasta la saciedad que los subsecretarios de distintas carteras vieron bloqueada su entrada a distintas comisiones parlamentarias, en varias universidades, una de ellas en nuestra región, expertos reiteran la urgente necesidad de una política hídrica más consciente y responsable, y la información apenas merece unos segundos en pantalla o unas pocas líneas en medios escritos.


¿Será que la discusión mezquina le gana la partida mediática al interés colectivo? ¿Importa más la permanencia o partida de una ministra, por sobre las inaplazables decisiones acerca del cuidado del agua?
Por cierto, no se trata tan sólo de la mega sequía que estamos padeciendo, del acelerado derretimiento de los hielos árticos, de los terribles incendios en la Amazonia y la desaparición de cientos de especies de flora y fauna en lo que va de este año. Hay muchos otros ámbitos en que se aprecia cómo los líderes tienen sus prioridades e intereses bastante lejos de lo que debiera, responsablemente, ocuparles.
Porque mientras nuestros representantes discuten la conveniencia o no, de trabajar tres cuartos de hora más al día, conferencias de expertos y ferias tecnológicas exponen cómo la inteligencia artificial dejará obsoletos varios cientos de empleos y profesiones de la actualidad. No sacamos nada con intentar disminuir en cierta proporción la jornada laboral de miles de compatriotas que, en un futuro cada vez más cercano, quedarán sin su empleo por haber sido reemplazados por sistemas virtuales, tecnologías remotas o programas inteligentes.


Considero que nuestro sistema político requiere, con urgencia, cambiar el orden de las prioridades. Es más urgente la ostensible sequía que afecta a más de la mitad de Chile, que el hipotético nexo con el narcotráfico de cierto partido político. Es más apremiante el tangible cambio climático que amenaza la existencia misma de nuestra geografía, que los desaires y desdenes de unos cuantos parlamentarios a otros tantos subsecretarios. Es más trascendente iniciar cuanto antes variados programas de reconversión laboral, que discutir si la jornada de trabajo se acorta en cuatro o cinco horas a la semana.
De no modificar sustancialmente las prioridades de quienes detentan el poder, arriesgamos ser como aquellos que cantan y bailan mientras la nave se hunde.