Palabras y lenguaje en La Haya

31 Marzo 2018   768   Opinión   Consuelo Soler Lizarazo
Columnista Diario El Centro
Consuelo Soler Lizarazo

Académica Investigadora Universidad Autónoma de Chile.

A propósito de la defensa del abogado español Antonio Remiro Brótons en el Tribunal de la Haya por la demanda Bolivia-Chile, resulta interesante colocar en discusión el poder de las palabras y el lenguaje, sobre todo el diplomático, el cual no está exento de eufemismos y de ambigüedades. Por lo menos, así lo demostraron los argumentos del mencionado jurista ante el Tribunal de la Haya, en el que no se refiere a los problemas de la naturaleza misma de la traducción de los texto diplomáticos, sino a su interpretación y contexto.
En efecto, aquí no se contempla el problema de los traductores o el idioma empleado, pues ha de recordarse que las partes acuerdan seguir los idiomas oficiales de la corte o en su defecto, y de acuerdo con el párrafo 3 del Artículo 39 del Estatuto de la Corte internacional adoptado en 1978, si se usase un idioma distinto del francés o del inglés, se acompañará al original de cada alegato escrito una traducción en francés o en inglés, certificada como exacta por la parte que la presente.
Lo que sí trata es el difícil terreno de interpretación de las palabras y el campo semántico, una línea frágil en donde puede campear la tergiversación de los acuerdos entre las partes, de ahí su interés por suscitar a la revisión de los documentos diplomáticos. Si bien, jurídicamente dichas evidencias no son consideradas claves en el litigio, vale la pena tener en cuenta que, tanto en el campo jurídico o diplomático, un texto legal es y puede ser objeto de controversias, por la imprecisión de las palabras y los conceptos empleados. Incluso y paradójicamente, por más que predominan construcciones impersonales con efecto universalizador, la norma tampoco escapa de la polisemia y ambigüedades inherentes a sus propias lógicas.
En este ejercicio del dominio del poder del lenguaje y la defensa, resulta útil destacar la importancia del qué se dice en sustancia; el cómo se dice en forma y cómo se defiende en derecho.
La defensa de Brótons, ha puesto en escena, una serie de palabras “claves” a contextualizar como el carácter de una negociación considerada vinculante/no vinculante; obligaciones de buena fe/obligaciones de resultados; aquiescencia tácita e implícita; tratados/acuerdos, estas entre otras expresiones para tratar a fondo. Como puede verse, los diferendos relacionados con los términos, las inferencias e interpretaciones por cada una de las partes, forman parte de la función y el poder de las palabras y el lenguaje.