Palma Salamanca 2

15 Noviembre 2018   1461   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Si ya habían existido diversos coletazos en torno a la decisión de una entidad francesa en cuanto al otorgamiento de asilo político al ex frentista Ricardo Palma Salamanca, la situación vino a agudizarse aún más, tras las desafortunadas informaciones que ha conocido la opinión pública durante el reciente fin de semana, ello tras la reunión que sostuvo el diputado Gabriel Boric con el ilustre prófugo de la justicia chilena en suelo francés. En el contexto del regreso de un viaje oficial como miembro del poder legislativo, el parlamentario del Frente Amplio, acompañado de la también diputada del conglomerado, Maite Orsini, se reunieron con uno de los delincuentes más buscados por la justicia chilena, quien no contento con burlar el ordenamiento jurídico a través de sus delitos y condenas a cadena perpetua, se fugó en la década de los 90 para no volver jamás, y así continuar dando forma a su prontuario penal.
Pero, la reunión de los diputados “frente amplistas” resulta particularmente grave y delicada, no solo por cuanto como miembros de un poder del estado, el hecho de reunirse con un sujeto condenado por diversos delitos constituye una grave vulneración al estado de derecho al generar una contradicción entre lo que determina un poder como el judicial que lo condena y uno como el legislativo que se junta a compartir un café, sino que también, da cuenta de cómo el ala que se suponía más democrática y prudente del Frente Amplio, ha ido develando con inusitada elocuencia, su cara más ácida en cuanto a falta de compromiso en materia de Derechos Humanos, y sobre todo, el nulo aporte a colaborar con una mirada más racional en materia de heridas que aún no tienen para cuando sanarse en nuestro país.
Resulta irrisorio la condena simbólica al crimen del primer y único Senador asesinado en democracia en nuestro país, y al mismo tiempo una reunión secreta, a espaldas de la ciudadanía entera, y también, de los propios compañeros de colectividad del Frente Amplio, varios de los cuales también han salido por los medios de comunicación a fustigar el reprochable accionar de los 2 parlamentarios en cuestión.
En un sentido estrictamente político, y más allá de las propias reprimendas que puedan generar colegas de la Cámara Baja a estos dos diputados, o los mensajes de supuestas recolecciones de firmas para enarbolar una acusación ante el Tribunal Constitucional, lo que resulta ciertamente más gravitante es lo que dice relación con el mensaje de futuro que pueda de aquí en adelante, pretender entregarnos el Frente Amplio.
Así las cosas, Boric y compañía, junto a esa suerte de política santificadora impuesta por el Frente Amplio, terminan por condenarse en una carrera de profundas incongruencias en materia de derechos humanos. En la opinión de este columnista, se transforma en el fin de la falsa superioridad moral construida por un sector de la izquierda chilena que, en materia de democracia, tiene realmente, bien poco que enseñarle al resto de los mortales.