Viernes, 21 de Septiembre de 2018
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Opinión

Papelón

Ervin Castillo A.

Fundación Talca

A estas alturas si hay un libreto que en cuanto a política pública se encuentra incierto e inconcluso es el relativo a la gratuidad llevada a cabo por el Gobierno. Y es que si hay algo que sí está claro al respecto es la absoluta improvisación en la implementación de la política de gratuidad en la educación superior.

Cambios de criterios en más de diez ocasiones respecto a los beneficiarios, modificaciones en los porcentajes de los asignatarios con la consiguiente generación falsa e hipócrita de expectativas para los estudiantes y sus familias, ello sumado a la letra chica del déficit económico del proyecto expresado en universidades que han tenido que recortar escandalosamente sus presupuestos y echar pie atrás groseramente a diversos proyectos, son parte de lo que ya conocíamos hasta el minuto respecto a esta política.

Pero faltaba algo más, que quizá de forma infantil, no fuimos capaces de prever. Sí. No contentos con todo lo anteriormente mencionado, durante los últimos días hemos conocido de los severos errores por parte del Ministerio de Educación en torno a la información inicialmente dada a estudiantes que supuestamente sí eran beneficiarios de la gratuidad y a los cuales durante la última semana se les ha señalado que finalmente dicha información era un error, no recibirán la gratuidad, y por ende, deberán buscar otra vía alternativa de financiamiento para costear sus carreras.

Parece un chiste de mal humor, pero no, es la verdad. Veamos.  Junto a las diversas denuncias que ya muchas Federaciones de Estudiantes hemos recibido desde antes del ingreso a clases, durante los últimos días al menos 130 estudiantes de la Universidad Católica del Maule dieron a conocer de este error del Ministerio en torno a una falsa asignación de la gratuidad, por estar éstos excedidos en el período formal de sus carreras.

Insólito por decirlo menos, y es que aunque mientan desde el gobierno, ellos siempre han contado con ese tipo de datos e informaciones que aseguraban que estos estudiantes estaban fuera del plazo de la duración formal de sus carreras, y a los que sin embargo, y  de igual manera, se les había informado ya que serían beneficiarios de la política pública de la gratuidad.

Lo que es aún peor han sido las justificaciones desde el Ministerio de Educación,  quienes han atribuido la culpa a los estudiantes, lavándose las mano cual Poncio Pilatos. Indigno y vergonzoso espectáculo a lo menos, de un Ministerio de Educación que definitivamente, no tiene idea alguna de cómo cursar de manera decente la implementación del proyecto ancla de la Presidenta Bachelet.

Papelón puro. Así y todo, a estas alturas solo cabe preguntarnos  ¿y mañana qué viene?

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