Perdurable Evita Perón

11 Mayo   337   Opinión   Abraham Santibáñez
Columnista Diario El Centro Abraham Santibáñez
Abraham Santibáñez

Secretario General Instituto de Chile

A 67 años de su muerte, la enfermera que estuvo junto Eva Perón en sus últimos días, la ha recordado con admiración y cariño: “Era sencilla, divina, de un carácter fantástico, alegre, agradecida”, señaló María Eugenia Álvarez. Guarda con respeto la memoria de Evita, a quien cuidó y consoló hasta el final. “Me dijo un día: ‘La historia me va a dar con todo, María Eugenia. ¿Por qué será? ¿porque soy la mujer del presidente? Dicen de todo. Yo siempre fui pobre. Parezco rica ahora porque soy la mujer de Perón’”.
Eva Duarte de Perón dejó ciertamente la imagen de una mujer adinerada que repartía dinero a manos llenas. Es que, pese a los problemas de política internacional que enfrentó Argentina en los años de la Segunda Guerra Mundial, las arcas fiscales se llenaron gracias a que su carne y su trigo alimentaron a Europa en tiempos de devastación. Entre los beneficiados por Evita no estaban solo los “descamisados”, sino miles de necesitados en todo el mundo. En un gesto que la retrató entera, en 1949 envió un avión cargado de ropa hecha en Argentina para los niños pobres de Washington. France Presse describió la situación como “casi enojosa”. Tuvo gestos parecidos hacia otros lugares del mundo.
Juan Domingo Perón, quien llegó al poder en 1943. cuando los militares se instalaron en la Casa Rosada, mostró un insospechado instinto político. Tras unos meses como subsecretario de Guerra, fue designado subsecretario de Trabajo y Previsión Social. Según el autor Gerardo López Alonso, en “Cincuenta Años e Historia Argentina”, Perón supo convertir este cargo en “una formidable arma política”. Un factor fundamental, dice el mismo autor fue la “acción social directa”, que desarrollaba junto a su segunda esposa, Eva Duarte.
El ascenso fue meteórico: en 1944 fue designado Vicepresidente. Inevitablemente terminó chocando con el Establishment militar. Como consecuencia, en octubre de 1945 fue detenido. Pronto, sin embargo, fue liberado en virtud de una masiva manifestación en su favor en la histórica Plaza de Mayo. Desde entonces el peronismo recuerda 17 de octubre como “El Día de la Lealtad”. Se creó entonces un movimiento popular que hasta ahora marca fuertemente la vida política argentina. El problema es que nunca quedó en claro su orientación. Lo reconoció el propio Juan Domingo Perón, como destacó Alejandro Magnet en “Nuestros vecinos justicialistas”. Apuntó que en diciembre de 1946, en una comida con empleados y obreros, Perón expresó: “Cuando llegamos al poder… fue necesario pensar en los motivos que habían producido el movimiento y pensar en las soluciones que la revolución ofrecería al país”.
La fuerza decisiva en este proceso fue la carismática Evita. Su papel ha sido destacado en Argentina y en el resto del mundo, como lo demostró, pese a su tono crítico, el musical que lleva su nombre. El tema “Don’t Cry for Me Argentina”, fue inmortalizado en la versión cinematográfica por la cantante Madonna.
Hace unos días, al conmemorarse el centenario de su nacimiento, amplios sectores argentinos la recordaron con profunda nostalgia. Pero hay también un sector conservador que nunca la aceptó. Mientras agonizaba se pintó en las murallas un texto siniestro: “Viva el cáncer”. Más tarde, su cadáver estuvo secuestrado durante veinte años.
Pero no ha sido olvidada.