“Permanezcan en mi amor” Sexto domingo de Pascua. Juan 15, 9-17.

06 Mayo 2018   1274   Opinión   P. Luis Alarcón Escárate
Columnista Diario El Centro P. Luis Alarcón Escárate
P. Luis Alarcón Escárate

Vicario de Pastoral Social Párroco de Hualañé y de La Huerta del Mataquito

“Durante la Última Cena, Jesús dijo a sus discípulos: Como el Padre me amó, también Yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como Yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto. Éste es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como Yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que Yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; Yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre. No son ustedes los que me eligieron a mí, sino Yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, Él se lo concederá. Lo que Yo les mando es que se amen los unos a los otros.”
En este tiempo pascual, Jesús Resucitado, se dedica de manera especial a formar a sus discípulos en lo central de toda su vida y obra (aunque el texto sea de la Última Cena). Si mientras vivía con ellos les dedicó su tiempo para que creyeran que Él era el Mesías, y por medio de palabras y de signos les ayudó a convencerse de esa realidad. Cada uno de los testigos de Jesús, a pesar de su miedo en la hora crucial y dejarlo solo, han terminado convencidos de que verdaderamente era el Hijo de Dios. Hoy les enseña lo medular de su relación con el Padre Dios y es el amor. Un amor que cuando se vive plenamente es fuente de alegría verdadera, de gozo infinito.
Juan es el que nos dirá que “Dios es amor”. Por ser el discípulo amado, como él dice; ha descubierto que no hay nada en Jesús que no sea expresión profunda del gran amor que tiene por su Padre y lo transmite a quienes ha hecho sus amigos.
Es una palabra que debe llevar a todo el mundo a una época de plenitud, porque el amor es creativo, es fecundo, sobre todo cuando es un amor que mira siempre al otro, porque esa es su razón de ser. El darse a los demás es la expresión del máximo amor, para Jesús ha sido entregar su vida en la cruz.
Brota desde ahí entonces una misión importantísima que tiene que ver con la preocupación permanente de que todos puedan experimentar esa fuerza de amor de Dios porque al parecer hay zonas del mundo donde no se nota. Hemos comentado muchas veces las grandes matanzas de personas, adultos y niños en Siria, en Afganistán, por intereses puramente egoístas, por un amor que no piensa en los demás sino que en el poder materialista. Espero, y les invito a rezar para que los gestos de las dos Coreas sean sin ningún motivo escondido y de verdad se quiera alcanzar una relación de hermanos que están separados hace ya muchos años.
Un gesto profundo de amor es el que el Papa Francisco nos ha invitado a vivir como Iglesia chilena para rezar por los pastores y los fieles, de manera que cada uno pueda corregir sus omisiones y pecados; y se disponga a ser una comunidad donde cada uno es importante. Los dolores de un miembro del cuerpo hacen que duela todo el cuerpo, por esa razón es toda la Iglesia la que debe reflexionar para corregirse y no empezar a desertar como los oportunistas que cuando las cosas están bien se ponen en todas las fotos y cuando están mal se esconden. La iglesia se compone así porque Cristo lo ha querido, como un pequeño rebaño, donde pastores y rebaño son uno; es por eso que no es de Cristo esa iglesia que quiero hacer a mi medida, según mis intereses particulares. Eso no es amor. Eso es simple aprovechamiento populista. Nuestra Iglesia es conducida por el Espíritu Santo, él dirá lo que se debe hacer.