Perspectivas económicas para el 2019

01 Febrero   388   Opinión   Jennifer Rivera Arroyo
Columnista Diario El Centro
Jennifer Rivera Arroyo

Vicedecana Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile

Hace algunos días se hizo público un estudio de la OCDE que da cuenta al igual que otros reportes en materia económica de que este 2019 se caracterizará por menores niveles de crecimiento a nivel mundial, lo que en gran medida se explica por la desaceleración que ha estado marcando pauta en el caso de las economías más importante del orbe.
Entre las causas que podrían explicar estas proyecciones menos favorables, no cabe duda de que las tensiones entre China y USA que grabaron la política internacional, y el devenir de la economía mundial el año pasado, sumado a las medidas impulsadas por el gobierno de Trump en materia fiscal, las definiciones de la FED en materia de tasas, la gran volatilidad presentada por los mercados financieros, la situación de la Zona Euro, con una economía francesa golpeada por las protestas y movimiento sociales, y una Alemania con resultados industriales descendidos en el último semestre, entre otros, conforman un panorama general que generaría signos claros de que este año tendrá una expansión más bien acotada y que ajusta a la baja las proyecciones de mediados del 2018.
Lo anterior, se confirma al revisar el último reporte del Banco Mundial, en que se indica que según el informe Global Economic Prospects, la economía global crecerá en 2,9 %; en el caso de los países más avanzados la expansión será sólo del 2%, mientras que las economías emergentes y en desarrollo debieran incrementar su actividad en torno al 4,2%, esto último, siempre y cuando estas naciones trabajen en mejorar sus niveles de competitivad, productividad y eficiencia.
Para américa Latina y el Caribe, el estudio prospecta un incremento en la actividad del 1,7%, cuya base es el repunte del consumo privado; en el caso de Brasil se espera un incremento del PIB de 2,2%, para México, en tanto, se prevé que la incertidumbre en materia de políticas y la perspectiva de una inversión aún escasa generen un crecimiento de sólo el 2%, también se hace mención a nuestros vecinos argentinos quienes verán una contracción en su producto agregado del 1,7% en razón de que de la situación fiscal actual impacte negativamente el empleo, el consumo y la inversión.
Con todo, y aunque estas cifras seguramente se irán corrigiendo en el trascurso del 2019, hay luces claras que nos señalizan que conceptos como desaceleración o relentización de la actividad económica estarán presentes en el debate económico del año.