Sábado, 23 de Marzo de 2019

Opinión

Plebiscito Mapuche

Diego Benavente M.

Ingeniero civil, U. de Concepción

Hace 18 años escribimos una columna en un diario regional sobre la necesidad de realizar un plebiscito mapuche, en aquel entonces tanto como ahora, este conflicto cada vez más, logra que nadie invierta y que la tierra, disminuya su valor incluso para los bancos, que ni las aceptan de garantía. A nadie le gusta hacer negocios en un polvorín.
Casi dos décadas después impresiona lo expresado en aquella oportunidad, “cuando se presta atención a quien grita, golpea y atrae a las cámaras, para dar la idea de conflicto generalizado, amparado en la postergación histórica de los mapuche, los que queman maquinas o incendian, imitando experiencias extranjeras, terminan imponiendo sus condiciones. Esto se agrava, al no existir instancias para escuchar a las mayorías sin voz, siempre lejos del ruido comunicacional. Escuchar al pueblo, es sano para cualquier autoridad”.
En aquel entonces nos preguntábamos si “¿Alguna autoridad, académico o especialista, conoce bien lo que quiere el mundo mapuche? Sin duda hay algunos, pero muy pocos para lograr influir positivamente en los procesos. ¿Alguna vez, nuestra cultura occidental jerarquizada y centralmente dominada, se ha detenido a observar y a aprender en forma sistemática, algo sobre los mapuche y su modo de vida, poniéndose en el lugar del otro para vislumbrar parte de “su punto de vista”? Es hora de hacer las cosas, usando el conocimiento de los que más saben y considerando a todos los involucrados. Es necesario descubrir que necesitan y quieren, quienes siempre han estado cerca de uno, pero en el patio de atrás, en la cocina o escondidos en el campo, siempre en una posición inferior o disminuidos cultural y socialmente”.
Sin duda lo que escribíamos en enero del 2001 sigue siendo plenamente válido, “quien mejor que los mapuche son los indicados para decidir sobre lo que les gustaría conservar, proyectar y cautelar de su cultura, tradiciones, educación, medicina, etc. Por qué no entonces organizar un plebiscito mapuche, para saber lo que ellos quieren, como lo propuso Eugen Roth”, dirigente político de derecha en reunión de empresarios y académicos sobre la estrategia regional de desarrollo realizada en la Universidad de La Frontera en esos años. Lo novedoso en ese entonces, era que un empresario de la agricultura tradicional y dirigente político de derecha lo planteara.
Sin duda con el transcurso del tiempo la sociedad nacional ha ido tomándole el peso al tema y su resolución obliga a generar una estrategia transversal de Estado, por ello resulta clave el que el gobierno de turno incluyera a La Araucanía entre sus primeras cinco prioridades, la ocasión la pintan calva.
La Araucania no puede seguir desangrándose en un conflicto, que la inmensa mayoría de su gente, de todos los orígenes, lo quiere resolver, pero en un sistema centralista y poco participativo, no están involucrados en el diseño de los caminos y herramientas que se definen y destinan para su solución. Más aún, esta sociedad regional no dispone de algún camino o idea clara de cómo salir de esto, ni tampoco una estrategia de desarrollo ni de abordaje de la temática, que le permita reaccionar articuladamente frente a los embates de quienes se aprovechan del conflicto usando la violencia, quienes de seguro si tienen un plan definido de cómo seguir avanzando en pos de sus metas.

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