¿Por qué tantos son de izquierda?

30 Marzo 2018   853   Opinión   Alonso Escobar
Columnista Diario El Centro
Alonso Escobar

Abogado

En el libro “El método Podemos, marketing marxista para partidos no marxistas”, los autores David Álvaro y Enrique Fonseca analizan la irrupción del movimiento “Podemos” en el escenario político español de esta década derivado, en parte, de lo que fue el movimiento de los “Indignados” ibéricos de 2012. Concluyéndose que, en general, lo movimientos de izquierda se crean y autodefinen por una oposición de algo que se va a rechazar, cambiar o repeler.
Si uno logra leer el Manifiesto Comunista, escrito a mediados del siglo XIX, se puede concluir que pocas páginas están destinadas verdaderamente a lo que sería el fundamento doctrinario del socialismo real, y el resto de tal panegírico, prácticamente se dedica a atacar el modelo capitalista industrial que imperaba en Alemania e Inglaterra; método reactivo muy eficaz para ser aplicado en publicidad y marketing, y que de hecho son muy similares a las estrategias de mercadeo utilizadas en nuestros días, como las de Apple o Nike en los 80s. Curiosa conclusión, considerando que quizás muchos publicistas de los últimos años ni han leído los postulados de Marx.
La definición de lo que es “el pueblo” en oposición al “anti-pueblo”, caricatura en que lamentablemente muchas personas caen; buenos y malos, opresores y oprimidos, jugar al empate impresentable, la incapacidad de lograr ser objetivo con dictaduras, delincuentes y tiranos que son proclives a las ideas de “la causa”; y en especial, partir de la emoción hormonal en vez de la racionalización y observación de las evidencias, son contradicciones sumamente comunes de las personas ideologizadas.
Y cuando todo fracasa es siempre culpa del enemigo porque son sumamente escasos los autores de izquierda que son autocríticos con sus experimentos sociales fallidos; en atención que la historia nos ha enseñado que el colapso de la Unidad Popular no solo se explica por la intervención de la CIA estadounidense y la elite social, sino que también por las propias incompetencias, ineptitudes y torpezas del “avanzar sin tranzar” con solo el 36,3% de los votos que obtuvo don Salvador Allende en 1970.
Sin duda que es atractivo ser de “izquierda”, en especial entre muchachos que nunca han emprendido un negocio propio, que aún viven con sus padres o que, peor aún, ni siquiera poseen experiencia laboral alguna, no han elaborado un currículo, ni se han presentado a una entrevista de trabajo, o idealizan las épocas de “rebeldía” de sus padres, o se rebelan ante el “autoritarismo” de sus progenitores.
Pero no es menos cierto que estas ideas son y siempre serán muy seductoras para las personas que se sienten excluidas de la sociedad, que no poseen las mismas oportunidades, o que carecen de tales, no poseen acceso ni a los derechos básicos como salud y educación, o viven los horrores de la cesantía.
Tenemos la obligación como sociedad de tener siempre en claro que debemos preocuparnos del desarrollo de todo el país, en especial de los sectores carenciados y postergados, a objeto que no sean víctimas del adoctrinamiento.