Viernes, 22 de Marzo de 2019

Opinión

Presentismo.

Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

El concepto del título, explicado brevemente consiste en la pretensión de evaluar el pasado histórico, con pautas del presente.
Hace unos días leíamos que en muchos lugares de occidente, particularmente en Estados Unidos, Centroamérica e incluso, más recientemente en Argentina y Chile, se difunde una actitud fuertemente crítica a la figura de Cristóbal Colón. El hecho cierto es que, por ejemplo, en Estados Unidos se ha bajado estatuas, tapado pinturas y cambiado nombres a plazas, calles y lugares públicos que homenajean la figura del navegante genovés. Algo similar se ha hecho en Centroamérica, particularmente en ciertas islas del Caribe, foco central del arribo de la expedición hispana a América allá por 1492. Y, más cerca, en Argentina, donde una estatua del Almirante fue trasladada desde su ubicación céntrica, a otra mucho menos concurrida.
¿De qué se acusa a Colón, y que lleva a sancionar su figura histórica?
Se dice que la expedición colombina habría sido el punto de inicio que permitió, más tarde, el genocidio de los indígenas americanos, a manos de los conquistadores europeos. Que Colón mismo habría encabezado una atroz matanza de naturales en islas del Caribe, a lo que siguió, más tarde, el exterminio de aquellos. Colón sería un genocida, autor de verdaderos crímenes de lesa humanidad y que, por tanto, resultan inmerecidos los homenajes e inaceptable su exaltación y gloria. Más aún, que el verdadero legado de Colón, lejos de ser loable, resulta inicuo a la luz del aplastamiento y exterminio de las culturas americanas prehispánicas.
¿Podemos aplicar el concepto de genocidio a conductas muy anteriores a la idea misma de derechos humanos? ¿Podemos decir que Colón es culpable de crímenes de lesa humanidad, en circunstancias que ese tipo penal surge sólo tras la Segunda Guerra Mundial, en los Juicios de Nuremberg? ¿Podemos, en definitiva, evaluar y sancionar la figura histórica de Colón, a la luz de pautas normativas de hoy? Si así fuera, temo que desaparecería cuanta estatua, nombre de plaza y demás homenajes, que en gran parte del mundo ensalzan figuras de próceres militares, políticos, artísticos o religiosos. No se salvaría figura histórica alguna. Ni la Madre Teresa, acerca de quien he escuchado críticas increíbles.
Las figuras históricas, pese al bronce o al mármol de sus estatuas, fueron primero seres humanos, con las virtudes y defectos que habitan el alma de cada quien. Y los homenajes que se plasman en aquellos monumentos intentan exaltar lo más excelso de sus afanes, ideas y conquistas, sin pretender encubrir las zonas oscuras que, seguramente, también tuvieron. No culpemos a Colón por lo que hicieron aquellos que después de él, vinieron a nuestra América. Continente que no era, como pareciera pretenderse, el reino del “buen salvaje”, poblado de seres en estado de naturaleza, virtuosos e ingenuos, que seguramente había, sino habitado, también, por pueblos sanguinarios, crueles y perversos.
Nuestro tiempo presente no es tan justo, virtuoso ni perfecto como para erigirlo en el supremo árbitro de la Historia.

 

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