Presupuesto: una hoja de ruta

27 Septiembre 2018   2051   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Este martes por la noche y en formato de cadena nacional, fue anunciado el Presupuesto de la Nación para el año 2019, el cual como cada año en el mes de octubre ingresará para su discusión al Congreso. El particular, presenta una estrecha relación con la situación económica que atraviesa el país, ello considerando las herencias de la administración anterior, la que entre otras cosas, hizo modificar varios elementos por la problemática del déficit fiscal. En síntesis, números más, números menos, los cuales no vienen a lugar desglosar aquí punto por punto, un presupuesto cargado de prudencia y responsabilidad fiscal, como corresponde y se espera de un gobierno de centro derecha que quiere gobernar con ideas propias, sustentado en valores y principios de su discurso político.
Varias cosas para destacar, todas ellas enlazadas con varias aristas propias de quienes promovemos en el espacio público la supremacía de la persona humana por sobre el Estado, en donde éste último se debe encontrar al servicio de la persona, y no otra cosa. Esto es algo esencial en el relato político que debe ofrecer el actual gobierno, porque supone entre varias otras materias, el ser capaz de focalizar prioridades y anhelos ciudadanos, gastando los recursos públicos en aquello que realmente es urgente y necesario, abandonando así una lógica por décadas impuestas por pensamientos políticos que centran todo su accionar en un tamaño y porción gigantesca del estado.
Por ello, alegra que el foco se haya decidido colocar en materias como seguridad ciudadana, infancia, adultos mayores, empleos y en la revalorización de las regiones, combatiendo así el sobrepeso estatal que aún abunda por las huestes públicas del país, en donde muchas veces podemos apreciar la mala utilización de los recursos fiscales por exceso de operadores políticos, o en definitiva, de una extensa burocracia que se resiste a morir.
Luchar contra el centralismo, empoderar a las regiones, entender que las grandes desigualdades se gestan en la educación inicial y no en los segmentos superiores, o priorizar el orden y la seguridad pública, son puntos que no pueden estar ausentes de un proyecto político robusto como el que se pretende generar en la actualidad, para así dar curso real al objetivo de cimentar un nuevo proyecto de centro derecha que venga a consolidar en el tiempo los avances del gobierno. El ejecutivo no solo debe encabezar esta tarea como gobierno de todos, sino también como coalición inserta en el espectro político, liderando a sus partidos, entregando una hoja de ruta al amplio mundo de los independientes, garantizando sus aptitudes para un eventual nuevo mandato.
Aunque no se crea, este tipo de señales se pueden vislumbrar en la habitual y repetitiva ley de presupuesto nacional. En esto consiste liderar, gobernar, y pensar en el Chile de mañana.