Productividad en Chile

17 Mayo   306   Opinión   Jennifer Rivera Arroyo
Columnista Diario El Centro
Jennifer Rivera Arroyo

Vicedecana Facultad de Administración y Negocios, Universidad Autónoma de Chile

Hablar de productividad, implica pensar en la relación que existe entre la cantidad de productos obtenida por un sistema productivo y los recursos utilizados en ello, también puede ser concebida como la razón o proporción que se da entre los resultados obtenidos y el tiempo utilizado para obtenerlos, lo que da cuenta de que la productividad a la larga es un indicador de eficiencia que permite vincular la cantidad de insumos utilizados y la producción final obtenida.
En ese contexto y bajo esta definición, la productividad evalúa la capacidad de una economía para elaborar productos, así como el grado en que se aprovechan los recursos utilizados en esa producción, es decir, la capacidad para generar valor agregado; de ahí su relevancia a la hora de analizar el desempeño alcanzado por una economía tanto desde la perspectiva micro como macroeconómica.
Según el último reporte que hace Clapes UC relativo a la evolución de esta temática en nuestro país, en el año 2018, la productividad, medida por la productividad media laboral (PML) creció en promedio en 1.65%, presentando un pick durante el segundo trimestre que la posicionó en 2.5 puntos porcentuales, dejando con este resultado atrás cinco años consecutivos de descensos.
Lo anterior, sin duda constituyen buenas noticias, pues reflejan un avance en esta relevante materia, aunque según los expertos y analistas, este repunte tiene su origen en la recuperación del ciclo económico que se tradujo en la práctica en un incremento en los niveles de ventas de las empresas y no necesariamente a un mayor nivel de eficiencia productiva, lo que pondría en cierta duda la sostenibilidad del fenómeno o el que este resultado constituya una real tendencia.
Con todo, habrá que estar atentos a la evolución de este indicador y sus implicancias para el desempeño de la economía nacional, más aún cuando estamos en proceso de evaluar el impacto de la inmigración en el mercado laboral, así como cuando se inicia el debate en materia de reforma laboral, jornadas laborales y otras cuestiones relacionadas.