Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
Indicadores económicos UF: Dólar: Euro:

Calidad del aire

Cielos Nubosos

Opinión

Proyecto Aula Segura

Ps. Mg. Erich Schilling Lara

Docente de Psicología

¿Qué está sucediendo con la violencia en nuestras escuelas? Preocupantes son las cifras entregadas por la IV Encuesta Nacional de Violencia en el Ámbito Escolar, pues el 21% de los estudiantes reconocen ser víctimas de violencia física y psicológica, lo que influye fuertemente en el clima y, específicamente, en los procesos de aprendizaje y rendimiento académico. Sumado a los atentados contra establecimientos educacionales emblemáticos, como el Incendio del Liceo Amunátegui, las amenazas al director del Liceo de Aplicación, los Overoles Blancos en el Instituto Nacional, las agresiones hacia funcionarios de la educación, de carabineros de chile y hacia estudiantes, como parte de una violencia cruzada. 

Esto ha tensionado las posiciones tanto del oficialismo como de la oposición, acentuándose un debate legislativo, donde emerge la propuesta gubernamental sobre “Ley Aula Segura”, para fortalecer el ejercicio de control y seguridad, a través de la expulsión de estudiantes por violentar la convivencia escolar. Luego de varias modificaciones en las cámaras parlamentarias, finalmente fue denominado “Aula democrática”, cuyas principales críticas está en no dar cuenta de los factores causales, aplicando medidas reactivas y punitivas.
Comprendiendo que en Chile ya está vigente la ley de responsabilidad adolescente 20.084, se discute sobre la verdadera necesidad de legislar en relación al aumento de sanciones a actos delictivos en establecimientos educativos. La oposición pide una revisión de fondo, para así comprender el fenómeno y cómo es que este emerge en la interacción educativa, donde podríamos observar las elevadas exigencias académicas, la cantidad de horas en aula, la cantidad de estudiantes por sala, la carencia de espacios de recreación o áreas verdes, la presencia de familias multi estresadas por la carga laboral y económica. Dentro de muchos otros factores que, cotidianamente, se suman a la carga que llevan profesores, estudiantes y familias en la interacción educativa.
Es indispensable replantearse el sistema educativo, sus fundamentos ontológicos sobre del sujeto social que se está formando, que luego se incorporará en deberes cívicos, en principios ideales como el buen trato y la convivencia colaborativa. No podemos contentarnos solo con la gestión del síntoma, debemos alcanzar un mayor nivel de reflexión social y de una cultura dialógica para comprender que la violencia, como conducta, es la expresión de un proceso emocional y cognitivo activado por múltiples factores y circunstancias. Es fundamental impulsar culturas de adecuada convivencia y buen trato, para educar ciudadanos íntegros en su desarrollo humano. Una mirada de esperanza es recordar el poder que tiene cada actor para trasformar sus formas de relación, hacia sí mismos y hacia los demás, creando climas nutritivos, favoreciendo la integración y el bienestar social.

Volver a opinión

Comentarios