Puentes sureños

14 Julio 2018   1361   Opinión   Diego Benavente M.
Columnista Diario El Centro Diego Benavente M.
Diego Benavente M.

Ingeniero civil, U. de Concepción

Ha pasado mucha agua bajo los puentes sureños en la historia reciente y además han tenido una serie de episodios bien críticos, desde las debacles de los puentes ferroviarios sobre el río Toltén en el acceso norte de Pitrufquén y el reciente en el río Cautín, donde se unen Temuco y Padre las Casas. Este último sometido a una crecida impresionante.
Para qué hablar del Cau Cau que aún le pena a todos los que han tenido que ver con su diseño y construcción. Algo similar está ocurriendo con el primer puente atirantado de Chile que se construye sobre el río Cautín denominado Treng Treng Cay Cay: ahí está con sus brazos al cielo como implorando que lo terminen de construir; dicen que en octubre se retoma su ejecución, habrá que cruzar los dedos.
El mega puente colgante del Chacao, por su envergadura seguramente lo tendremos protagonizando la agenda, dado su plazo de construcción, por cinco años más, ya que recién a fines de febrero se iniciaron los trabajos.
El desplome del puente Cancura con un fallecido es lo más grave de lo ocurrido ahora último, haciendo recordar a muchos lo que ocurrió en la tragedia del estero Minte. En el Cancura se cometieron errores fatales, primero al autorizar irresponsablemente la extracción de áridos en el lecho del río Rahue a distancias tales que afectaron al río y su cauce. Se cambió el fondo, creando un hoyo aguas abajo lo que cambió el régimen de río a torrente, lo cual impacta de manera totalmente distinta a las cepas del puente.
Y luego en el trabajo de reparación de la cepa se hizo un relleno en la otra cepa estrechando la sección creando un flujo distinto; a menor sección y la misma cantidad de agua, aumenta su velocidad y por ende el impacto, lo que socavó y debilitó los pilares y terminó desplomando el puente. Dado que es una ruta de relevancia, mientras tanto se reemplazará provisoriamente por un puente mecano, ya que su construcción definitiva demoraría, según los expertos prácticamente seis años.
Entre el MOP y la municipalidad se sacan el bulto aduciendo que existe falta de legislación para determinar quién es el responsable de la fiscalización en la extracción de áridos, ya que no existen las capacidades técnicas tanto en las municipalidades como en el MOP. Buscando asignar alguna responsabilidad, el presidente Piñera hizo rodar las primeras cabezas y le pidió la renuncia al subdirector de obras del Ministerio de Obras Públicas y al jefe de puentes de la cartera.
Ya viene siendo hora de modernizar el Estado de modo que las regiones y sus especialistas en obras civiles puedan ser dotados de las decisiones a nivel regional, para que puedan diseñar y fiscalizar las obras acordes a los requerimientos propios de la realidad que nadie mejor que ellos conoce. El centralismo no solo provoca tragedias como las comentadas sino también dilaciones impresionantes tanto en los diseños como en los procesos de licitación de obras, las que ejecutadas a nivel regional podrían ser realizadas en mucho menos tiempo y con mayor calidad. Sin duda, hay que descentralizar el MOP de verdad.