Pugna en inteligencia artificial

06 Mayo   386   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

La inteligencia artificial, que se define como un conjunto de algoritmos y tecnologías complejas que permite a las máquinas, sistemas y software tomar decisiones de manera autónoma, hasta no hace mucho estaba relegada a las novelas y películas de ciencia ficción. No obstante, en la actualidad el impacto de las tecnologías de inteligencia artificial se puede observar en áreas tan diversas como los sistemas de vigilancia, la navegación en internet y la medicina, provocando desafíos económicos, sociales y éticos que aún no dimensionamos del todo.
Desde los años ’60 del siglo pasado, cuando se iniciaron las técnicas de aprendizaje autónomo, hasta hoy, el uso de la inteligencia artificial se había circunscrito a tres áreas: la académica, sobre todo en investigación universitaria, la empresarial, modelando y desarrollando nuevos productos y la defensa, generando escenarios y estrategias ante conflictos. Sin embargo, en la actualidad se estima que la capacidad transformadora que esta tecnología posee es de tal magnitud, que las grandes potencias mundiales han convertido el desarrollo de la inteligencia artificial en un asunto de seguridad nacional.
Hasta hace una década, Estados Unidos era el líder indiscutible en esta materia, pero en los últimos años, China ha realizado avances significativos que la han situado como un actor relevante en el tema. Por ello, hoy China y Estados Unidos se encuentran ante la disyuntiva de promover sistemas que se alineen detrás de cada uno de ellos, manejando a su antojo el rumbo y resultados de su desarrollo o, por otro lado, impulsar un régimen internacional integral que contribuya a enfrentar los múltiples desafíos de la inteligencia artificial, pero sacrificando un poco el control que quisieran tener sobre esos resultados.
Es por ello que las empresas tecnológicas norteamericanas, principalmente Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft, han estimulado, con un papel muy limitado del gobierno, la innovación en inteligencia artificial. Ello se ve reflejado en que Estados Unidos está hoy liderando el uso del llamado “big data” (análisis de grandes volúmenes de datos), desarrollando, por ejemplo, agentes virtuales, análisis de textos, reconocimiento de voz o vehículos autónomos y con insospechadas extensiones hacia el marketing, la política y el control social. Y por otro lado China, que ha impulsado un desarrollo donde el gobierno y las empresas tecnológicas, particularmente Baidu, Alibaba, Tencent y Huawei, destinan grandes recursos para la investigación, registro tecnológico y comercialización de tecnologías de aprendizaje automatizado, conocido como “deep learning”, de utilidad en el reconocimiento facial, control de tránsito, en el internet de las cosas y monitoreo de defensa.
Finalmente, la reciente disputa del gobierno norteamericano con la empresa china Huawei, por el desarrollo e implementación de la tecnología de comunicaciones conocida como 5G, sorprendentemente ha involucrado a Chile. Los deseos de la empresa asiática, en orden a hacer de nuestro país el primero en que se despliegue esta nueva tecnología, con uso intensivo de inteligencia artificial, han colisionado con los intereses hegemónicos de Estados Unidos, que ve en dicha tecnología un peligro para su propia expansión y predominio tecnológico en este continente.