¿Qué es y para qué sirve el Ebitda?

18 Mayo   294   Opinión   Patricio Castillo Araya
Columnista Diario El Centro
Patricio Castillo Araya

Socio de Auren Consultores Contador Auditor, Magister en Planificación y Gestión Tributaria y Diplomado en IFRS (Univ. de Santiago)

Sin duda que alguna vez ha escuchado hablar del Ebitda y no ha podido reconocer su significado o aplicación. El Ebitda, es un indicador financiero poco conocido, por lo tanto, es importante hacer algunas precisiones sobre lo que es y sobre su utilidad. Está representado por un acrónimo que significa en inglés “Earnings Before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization”, es decir, es el resultado de una empresa antes deducir los intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones. Los bancos normalmente lo miden cuando analizan los antecedentes financieros de su negocio.
En términos generales, el Ebitda mide las ganancias o la utilidad obtenida por una empresa o proyecto, sin tener en cuenta los gastos financieros, los impuestos y demás gastos contables que no implican salida de dinero en efectivo del período evaluado, como son las depreciaciones y las amortizaciones. En otras palabras, el Ebitda nos indica hasta donde un proyecto puede o no ser rentable.
El principal beneficio que nos presenta la utilización del Ebitda, es que nos muestra los resultados de una empresa o proyecto sin considerar los costos financieros ni los efectos tributarios, algo importante puesto que estos dos aspectos se deben analizar por separado, y que si se pueden gestionar o administrar no deben afectar para nada el desarrollo de un proyecto y su resultado final.
Si el Ebitda de una empresa o proyecto es positivo, quiere decir que el proyecto en sí es positivo, y dependerá su éxito del tratamiento o gestión que se haga de los gastos financieros y de los efectos tributarios, además de las políticas de depreciación y amortización que la entidad adopte. El Ebitda, por ejemplo, no es una medida suficiente cuando se trata de un proyecto que, por estar altamente financiado con recursos externos, resulta en altos costos financieros, de modo que el éxito del proyecto estará en buscar una solución a los costos financieros, puesto que el Ebitda es positivo, pero los altos costos de financiación pueden afectar seriamente los resultados finales del proyecto o de una empresa. Igual sucede con la parte impositiva, la depreciación y la amortización.
Como aspectos negativos del Ebitda, podemos mencionar que este indicador financiero no considera completamente el flujo real efectivo, puesto que está considerando la totalidad de los ingresos sin contar si estos han sido cobrados efectivamente o si se mantienen como cuentas por cobrar en su balance, así como tampoco contempla la variación del capital de trabajo por inversiones en activos fijos. Como conclusión, podemos mencionar que este indicador es de máxima importancia, pero no es suficiente para determinar la liquidez de un proyecto, ni para medir con seguridad la capacidad que puede tener un proyecto para generar flujos de efectivo, elementos de mucha importancia para medir el éxito de cualquier actividad económica.