“¿Qué llegará a ser este niño?” Nacimiento de San Juan Bautista. Lucas 1, 57-66.80.

24 Junio 2018   1251   Opinión   P. Luis Alarcón Escárate
Columnista Diario El Centro P. Luis Alarcón Escárate
P. Luis Alarcón Escárate

Vicario de Pastoral Social Párroco de Hualañé y de La Huerta del Mataquito

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”. Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados, y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con Él. El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.
Juan el Bautista es uno de los santos más queridos en nuestro país. De hecho, recuerdo de niño que siempre en esta fecha, en la noche de la vigilia, existían diversas pruebas para poder alcanzar algunos beneficios en la vida y eso era un acontecimiento misterioso y de reunión familiar. Seguramente todavía en los campos recuerdan el ir a buscar la flor de la Higuera, el desenterrar un tesoro, aprender a tocar guitarra o saber si sería rico o pobre según la papa que dejamos debajo de la cama, y muchas otras….
En nuestro país, se celebra el año nuevo mapuche, el we tripantu: “La celebración tiene que ver con la renovación de la vida, cuando vuelve el sol y el calor, y la vida que estaba durmiendo en el otoño comienza lentamente a emerger”.
En este día se reúnen dos maneras de ver la vida y que en el diálogo constructivo puede hacer surgir unas relaciones respetuosas de lo que cada uno es y no se anulan una a la otra, sino que se enriquecen mutuamente cuando se descubre que hay un deseo común de cuidar la casa común como el Papa Francisco nos ha invitado. De volver a crear un equilibrio en todas las relaciones de los que comparten este mundo.
El día de san Juan Bautista nos enseña, además, que los planes de Dios no son como los que quiere el hombre. Cuando se escucha de verdad al Señor, él nos hace descubrir nuestro nombre verdadero como a esta familia que pensaba que Zacarías era el nombre del bebé. Cuantas veces queremos nosotros manejar las cosas como si fueran dichas por Dios y eso trae para muchos: imposiciones, restricciones, reglamentos que nos han ido dividiendo y que han hecho daño en tantas épocas de la historia y hasta hoy muchos enseñan que “la religión divide” porque hay algunos fundamentalistas en todas ellas.
La apertura verdadera al misterio, como lo hacen los actores de este evangelio les lleva a emprender la aventura de la fe con esa frase: “¿Qué llegará a ser este niño?”.
Y ahí llegamos a lo importante de su presencia como inauguración al Nuevo Testamento: Juan Bautista acompaña con actitud humilde la revelación de la Palabra hecha carne en medio de su pueblo. Tiene la mirada a la tradición de la fe de su pueblo, pero con la disposición a lo que nos trae de novedad el Hijo de Dios. Se presenta como el que sirve, como el que no es digno de desatar la correa de las sandalias del Mesías. Y eso lo hace el más grande de los hombres nacido de mujer, como dirá el mismo Jesús.
Por último, seguimos haciendo oración por la Iglesia chilena, para que sea renovada y fortalecida para dar un testimonio de verdadero servicio y acompañamiento a los pequeños, para que pueda superar los abusos que algunos han cometido y que dañan a todos.