¿Qué puedo contar de Jesús? Tercer domingo del año. Lucas 1, 1-4; 4, 14-21.

27 Enero   519   Opinión   P. Luis Alarcón Escárate
Columnista Diario El Centro P. Luis Alarcón Escárate
P. Luis Alarcón Escárate

Vicario de Pastoral Social Párroco de Hualañé y de La Huerta del Mataquito

“Muchos han tratado de relatar ordenadamente los acontecimientos que se cumplieron entre nosotros, tal como nos fueron transmitidos por aquellos que han sido desde el comienzo testigos oculares y servidores de la Palabra. Por eso, después de informarme cuidadosamente de todo desde los orígenes, yo también he decidido escribir para ti, excelentísimo Teófilo, un relato ordenado, a fin de que conozcas bien la solidez de las enseñanzas que has recibido. Jesús volvió a Galilea con el poder del Espíritu y su fama se extendió en toda la región. Enseñaba en las sinagogas de ellos y todos lo alababan. Jesús fue a Nazaret, donde se había criado; el sábado entró como de costumbre en la sinagoga y se levantó para hacer la lectura. Le presentaron el libro del profeta Isaías y, abriéndolo, encontró el pasaje donde está escrito: ‘El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la Buena Noticia a los pobres, a anunciar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor’. Jesús cerró el Libro, lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos en la sinagoga tenían los ojos fijos en Él. Entonces comenzó a decirles. ‘Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír’”.
Para Lucas, lo clave de su Evangelio será poner por escrito la verdad de lo conocido y transmitirlo a su amigo Teófilo. Debe ser un personaje importante o bien un catecúmeno por la frase que invita a conocer la seriedad de lo aprendido. Es una historia de una persona y de todo lo que ha realizado para dar a conocer una verdad. El relato pasa de la lectura de Isaías a Jesús: Todos quedaron con la vista fija en él. Y cerrando el libro solo dice: “Hoy se ha cumplido este pasaje de la escritura que acaban de oír”. No tiene más predicación, solo el relato que nos hace conscientes de lo que Dios mismo quiere hacer con los hombres y mujeres del mundo. Nunca habla de religión ni de instaurar nuevas doctrinas. Su hablar tiene que ver con lo que se hace en la vida diaria y las luchas que todos los hombres y mujeres enfrentan en los días de su existencia.
Seguramente la gente religiosa espera que se les entreguen fórmulas para poder salir adelante en todas las preocupaciones que tienen, y todo ello acompañado con ritos cultuales que a veces complican la vida más que facilitar porque para estar cerca de Dios se requiere un protocolo muy especial y que parte desde el nacimiento con la presentación, luego bautismo, etc., todo inventado por sociedades o personas religiosas, pero poco cercanas a la vida real.


Para Jesús, en cambio, la vida de judío es más que pura religión, es una escucha que hace concreta y real la palabra de Dios. Por eso “hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”. Luego él mismo lo dirá: “No he venido a cambiar ni una coma de la ley, sino a darle pleno cumplimiento”.
En esa línea se puede comprender este pasaje que Jesús nos comparte. Su espíritu está presente en la persona y en la sociedad con esas densas situaciones que nos obligan a responder desde lo que Jesús nos ha indicado y que son los signos de los tiempos, que cuando miramos bien nos hacen llamados profundos de transformación de las relaciones personales y comunitarias para que todos lleguen a conocer, así como Teófilo, el rostro verdadero y amable de Jesús que tiene una mirada transformadora para cada situación de opresión y de dolor que nos toca enfrentar.


Pidamos ser iluminados por su sabiduría y su amistad para tener esa disposición de servicio a nuestro mundo a veces tan preocupado de ser perfecto en lo que no es tan esencial y poco preocupado de ser atento, inclusivo, hermano, amigo.