Martes, 20 de Noviembre de 2018
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Opinión

Reajuste salario mínimo

Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Lo vivido durante estos últimos días en ambas Cámaras del Congreso Nacional, en relación al rechazo por parte de la oposición a la propuesta de plurianualidad del sueldo mínimo hasta el año 2021 para los cerca de 800.000 trabajadores chilenos que reciben mensualmente dicha cantidad, responde a un fenómeno mucho mayor y más relevante que una mera diferencia respecto a los mecanismos para su modificación o inclusive al mismo valor del propio reajuste.
Más bien está enlazado con una visión y al mismo tiempo con una decisión particularmente inédita y compleja adoptada por el mayoritario conjunto de las fuerzas de oposición, tendientes a obstruir los caminos para la búsqueda de resultados y metas por parte del Ejecutivo.
Si analizamos esto en perspectiva, se denota una actitud sistemática de colectividades como el Partido Socialista que hasta se negó a participar de instancias de encuentro y unidad para desafíos tan urgentes como los relativos a infancia, o a diferentes rostros del Frente Amplio otorgándonos declaraciones que a cualquier promotor de los regímenes democráticos no dejan de inquietarnos.
La oposición, qué duda cabe, se compone de sectores muy distintos entre sí. Persiste una facción pequeña que está dispuesta a conversar de los grandes temas con visión de Estado, anteponiendo a Chile antes que otra cosa, pero al mismo tiempo, parece cada vez perder más peso respecto a una posición avasalladora en sus huestes, que ha optado por la confrontación y la rigidez ante la eventual búsqueda de acuerdos.
El gobierno de seguro, hará uso de las posibilidades que otorga el ordenamiento jurídico en el plano legislativo. El objetivo del Ejecutivo no es otro que la firme convicción de que no se puede dejar sin reajuste a nuestros trabajadores.
Esta discusión, ya fuera de un plano político-legislativo adquiere especial relevancia en la Región del Maule, tras conocerse los resultados de la última encuesta CASEN, que posicionan a nuestra región en no muy alentadores términos en ítems como pobreza por ingresos o pobreza multidimensional. En pobreza por ingresos, si bien es cierto el Maule bajó la cifra desde un 18% a un 12,7%, la cifra sigue siendo paupérrima si la contrastamos con el grueso del país, algo similar en cuanto a los factores multidimensionales de la pobreza, dentro de los que se incluyen salud, educación o vivienda, ya que el promedio regional de 22,5% supera al promedio nacional de 20,7%.
Esperemos, al menos en esta coyuntura, que prime cierta cordura, y se abandone por un instante esa pequeñez orquestada por una política de trincheras.

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