Reclamos bolivianos

25 Marzo 2018   904   Opinión   Horacio Hernández Anguita
Columnista Diario El Centro
Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

La demanda boliviana ante la Haya, y sus alegatos, suscitan una serie de consideraciones. Lo más evidente es la pretensión del país altiplánico liderado por el Presidente, Evo Morales. No quiere éste “obligar a Chile a negociar”, sino imponer un reclamo más allá de la disputa jurídica.

Las imágenes que vemos por los medios de comunicación, dan cuenta del reclamo por la soberanía marítima y territorio, que Chile habría “usurpado”. Las autoridades y pueblo del estado plurinacional de Bolivia, manifiestan una lectura de los hechos históricos con interpretaciones que cultivan y estimulan el sentimiento patrio. Es manifiesta la adhesión unitaria y popular por la causa marítima, la que se hace mediante celebraciones, desfiles, discursos, publicaciones, expresiones artísticas, que obedecen a un plan educativo integral, y al programado ideario político del país, tanto, que la actual constitución boliviana, establece “el derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al Océano Pacífico y su espacio marítimo”.
Bolivia en forma reiterada objeta que fue “obligada a firmar el Tratado de 1904”, con lo cual, la actual delimitación del territorio no es sino fruto de una “invasión” que Chile iniciara el 14 de febrero de 1879 en Antofagasta. “Ninguna victoria militar –sentencia un documento oficial del gobierno boliviano-, otorga derechos ilimitados cuando estos son producto de la fuerza, así como tampoco, ningún tratado o acuerdo internacional que ha sido suscrito bajo la presión y la amenaza debiera considerarse intangible e irrevisable”.
Así pues, estos reclamos de Bolivia son más que jurídicos. Son un conjunto de anhelos, sentimientos y elaboraciones distorsionadas de la memoria histórica, en razón de un ideario político que tiene como propósito recuperar soberanía “despojada”.
¿Qué dirá el Tribunal de la Haya? En términos jurídicos a Chile le asiste la confianza que los tratados son “intangibles” y que la controversia corresponde a entendimiento bilateral. Recuérdese que la soberanía territorial de la población chilena por el norte, es fijada en el Tratado de Lima de 1929. Por eso aquí la vecindad con Perú es imposible soslayarla. Además, el actual territorio chileno no puede admitir corte alguno a la integridad continua del país.
La apuesta, estimo, debe ser cada vez más con integración cultural, económica, social y política. Todo lo cual tiene como fundamento, la voluntad sostenida de entendimiento pacífico, pero con la firmeza y vigor de perseverar en la herencia que nos legaron con sacrificio y entrega nuestros antepasados.