Reflexiones de un año que se acaba

27 Diciembre 2018   903   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

No ha sido fácil. Sin lugar a dudas, no hay mayores vacilaciones al momento de reflexionar sobre las diversas situaciones que como país hemos enfrentado en el último tiempo. Un año en Chile y en el mundo, particularmente convulsionado, con distintas urgencias de las que hacernos cargo y sobre todo, de las cuales tomar nota para mejorar las cosas en el año venidero.
Las dolorosas noticias desde la Araucanía con el recrudecimiento de la violencia desde varias esferas, con la muerte de personas en condiciones imposibles de justificar o entender, con instituciones emblemáticas puestas razonablemente en tela de juicio por la sociedad civil, con flagelos como la corrupción en la política, o las drogas en nuestras poblaciones.
Ni hablar de uno de los grandes temas del año, como lo fue el problema de los niños del Sename, y en general, de la soledad de la infancia en el país, con ausencia endémica de políticas claras en la materia.
El gobierno, mi gobierno, con el que se identifica este columnista, enfrentando las trabas de una economía global frenada, más algunos desastres heredados de la administración anterior, que fueron generando una lentitud importante en la toma del control político, con disyuntivas en la agenda para liderar a la opinión pública. En otras palabras, una instalación un tanto dificultosa, con un montón de personas con ganas de incorporarse, a la espera de poder hacer un lado esa cultura que plantea las sillas musicales con nombre y apellido.
Así las cosas, en el deporte la situación tampoco fue muy distinta, con Rangers de Talca enfrentando un nuevo año de calamidades en Primera B, y una Selección Chilena muy lejana a esa fórmula que nos llevó a la cima de América hace no mucho tiempo.
Pero... después de tantas cosas que parecieran ser negativas, convengamos en que surgen también ciertas esperanzas renovadas con la Navidad y con las vibras del nuevo año.
Tenemos esperanza de que la situación de nuestros niños mejore, de la limpieza que hay que realizar en vastas instituciones de rango público, o en el combate a la delincuencia y la extrema pobreza.
Renovamos los nuevos tiempos para que a Chile y al Maule les vaya bien, desde la construcción de ideas y opiniones, no desde la mera crítica que en poco contribuye a la solución de las problemáticas detectadas.
Sentido común, voluntad y ojos bien abiertos para abrir nuevas y mejores páginas... Feliz y próspero 2019, que Dios les bendiga siempre, y los acompañe en cada proyecto. En pocos días comienza un nuevo sueño, que sea realidad. De nosotros depende.