Responsabilidad fiscal

03 Mayo 2018   1251   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

Era un secreto a voces: la realidad presupuestaria con las que se encontraría el gobierno del Presidente Piñera no iba a ser de las mejores. Después de casi dos meses de iniciadas las funciones del nuevo ejecutivo, dicha realidad pudo constatarse y lamentablemente profundizarse, con insospechadas consencuencias. Las arcas fiscales no solo se encuentran en una posición compleja por la alta deuda pública, sino que también por los gastos comprometidos hacia el año 2021 que, escuche bien, no cuentan con financiamiento para ello. Es decir, compromisos públicos adquiridos por la saliente administración de la Nueva Mayoría, que no consideraron para ello el gasto requerido y el presupuesto acorde.
Hemos abordado anteriormente el valor de la responsabilidad cuando se detentan funciones públicas de relevancia en donde, entre muchas de sus aristas, se incluye el comprometer cada medida y propuesta con su consecuente financiamiento y factor económico.
La alta lista de compromisos mal habidos por parte del gobierno de la Presidenta Bachelet, se pueden resumir en el aumento de remuneraciones y licencias médicas en el sector público, estas últimas las que alcanzan un déficit de 185 millones de dólares, los recursos para la reforma de desmunicipalización y de sustitución del crédito con aval del estado en educación, en materia hospitalaria, pensiones en Dipreca o en el financiamiento para la realización de la Cumbre APEC, que reunirá el año 2019 a las 21 economías del Asia-Pacífico.
De acuerdo a lo señalado en un documento sobre este ámbito por parte de la Dipres, los recursos para abordar estas temáticas “no se encuentran contemplados ni en los presupuestos sectoriales, ni en el tesoro público”, algo así como asumir a propósito algo que se sabe no es factible de ser realizado, pero que tendrá que ser enfrentado por el futuro gobierno, para que así dicha administración tenga que correr con los efectos políticos de tamaña irresponsabilidad.
El gobierno del Presidente Piñera se ha propuesto revalorizar la importancia de la austeridad fiscal, que significa reducir todo tipo de gasto excesivo que sea prescindible para el sector fiscal, con tal de priorizar y focalizar los recursos que sabemos son escasos, y por contrario, las necesidades múltiples.
Las reformas que el país requiere están llamadas a ser lideradas por el Ejecutivo, pero con responsabilidad y sin discursos para el público.
Lo anterior suma también al fenómeno de la crisis de la actividad política, y el profundo descrédito de esta noble ocupación. Prudencia y responsabilidad fiscal, ahora ya.