Retro excavadora escolar

17 Enero   472   Opinión   Jorge Navarrete Bustamante
Columnista Diario El Centro Jorge Navarrete Bustamante
Jorge Navarrete Bustamante

Estas últimas semanas han sido funestas para la educación chilena. En primer lugar, el inefable Tribunal Constitucional -dotado de una sobre ideologización sorprendente- rechazo la ley de Educación Superior y, en segundo lugar, el actual gobierno a la mejor usanza de un cretino senador de la ex nueva mayoría, aplica la misma estupidez, una retroexcavadora: al re impulsar la segregación escolar que internacionalmente se impugna como contraria a la cohesión social tan determinante para alcanzar una sociedad chilena más justa y plena.
Y ello, sin haberle dado tiempo a la Ley de Inclusión de funcionar siquiera un par de años: La retro excavadora en su máxima expresión. Insólito.
El tema es de suma gravedad en todos sus puntos y sentidos, pues se trata de un tema ético como político en que sencillamente de aspira a desmantelar una Política de Estado que ha caracterizado a Chile desde los comienzos de la república… Y ya viene otra reforma tributaria para devolverle granjerías a las grandes empresas, esas que precisamente el Banco Mundial, el BID, la OECD, la ONU y hasta el FMI, consideraron como necesario el incremento paulatino de impuesto que debían pagar para financiar precisamente la gratuidad de la educación, entre otras iniciativas, de justicia social.
Lo preocupante es que ante tal actitud la situación puede empezar a polarizarse ante la indefensión de la ciudadanía que empieza a aquilatar que el enclave dictatorial, como es el Tribunal Constitucional, así como la mentalidad de quienes gobiernan preservan su nostalgia por Pinochet y de su “obra”.
Por el momento, entonces, instrumentalizan las instituciones seudo democráticas y a los ingenuos demócratas que sólo piensan en recuperar algún posicionamiento, influencia o gravitación en la ciudadanía.
Volvamos a la retroexcavadora escolar. Nadie mejor que Mario Waissbluth explica la falsedad de lo propalado por el mandatario y su ministra: “Supongamos que las notas son señal de calidad y esfuerzo de los niños en el aprendizaje, aunque es falso porque depende de muchas otras cosas, pero lo usaremos para ejemplificar. Supongamos que, en un colegio público o privado, en Sexto Básico hay 20 niños (tipo A) con nota promedio 5,0 y 20 niños con nota 6,0 (tipo B). El promedio general de estos niños es, obviamente, un 5,5”.
“Según el nuevo proyecto de ley de segregación, los 20 niños tipo B entrarían en Séptimo Básico -a los 13 años- a un liceo selectivo y estarían con puros compañeros promedio 6,0. Además, generalmente con copago -lo otro que propone reponer este gobierno- lo que significa un establecimiento con más recursos, generalmente con más y mejores profesores y casas más “aculturadas”.
“Mientras, los 20 niños tipo “A”, los “de abajo”, quedarían en colegios con puros compañeros tipo “A” y con menos recursos. Esto, en la literatura internacional se llama ‘tracking’, como en las líneas de los ferrocarriles: el tren rápido y el que para en todas las estaciones”.
Me duele Chile…