Martes, 22 de Agosto de 2017
Indicadores económicos UF: Dólar: Euro:

Calidad del aire

Intervalos Nubosos

Opinión

Revelación sorprendente

Horacio Hernández Anguita

Villa Cultural Huilquilemu de la UCM

Tal vez una de las experiencias más gratas en la vida, sea una visita. En los hogares es costumbre muchas veces hacerlo. No desconozco que a veces, el visitante puede ser poco grato y ser desafortunada la presencia, por variadas razones. Pero aquí hablo de la visita que aguardamos con interés y que demanda de nosotros nuestro empeño íntegro. Las hay no solo para las familias, sino también para las instituciones, las organizaciones sociales, los países, cuando les toca acoger representantes de otros pueblos.

         Nosotros tuvimos acá en Talca por un día, a un grato visitante: Pedro Pablo Zegers, actual director de la Biblioteca Nacional. Lo recibimos en la Villa Cultural Huilquilemu y en el Centro de Extensión de la Universidad Católica del Maule. Vino para hablarnos de Gabriela Mistral, pues él es un hombre que por años ha consagrado sus estudios en la obra de la Premio Nobel, de la que ha publicado varios libros.

         Recibir a un escritor e investigador de la talla suya para el coloquio donde lanzó su libro “Gabriel Mistral, pasión de enseñar” (2017), nos impulsa a renovar tareas, a pensar nuestros quehaceres y considerar otras perspectivas que brotan de la conversación fluida y los encuentros más bien sencillos y cordiales que son parte de la acogida al visitante: el alojamiento en el hotel de carácter local, compartir la mesa con literatos como Javier Pinedo y Pedro Gandolfo, caminar juntos por calles y  rincones de Talca, mientras se el viento fuerte y débiles gotas anunciaban la gran lluvia…

           Al concluir la jornada de ese día, la cena nos congregó en mesa cálida, la que tuvo el fuego de la chimenea encendida. Allí, representantes de la UCM, Caroll Schilling, Giselle Bahamondez, Jorge Burgos y yo pudimos disfrutar del distendido y llano diálogo que abre horizontes y estimula. Los recuerdos sobre la vida de la poetisa se sucedieron. Así como las reflexiones acerca del lugar que Gabriela debía tener nos plantearon desafíos trascendentes para nuestros recintos universitarios, centros de cultura y el país.

         Es que nuestro distinguido invitado, viajó de la capital a entregarse por entero, sin ataduras ni protocolos. Nos regaló simpatía e inteligencia, sencillez cálida y exquisita sensibilidad. Una auténtica enseñanza sobre la “alta poesía”, que nos hace descubrir lo más hondo de los misterios de la existencia. 

La humildad de este encuentro fue una revelación sorprendente. Poco a poco, se acercaron los rostros y los afectos. Las palabras se hicieron luminosas en la noche, mientras afuera la lluvia caía humedeciendo la tierra.

Volver a opinión

Comentarios