Ser Laico III

14 Febrero   2566   Opinión   Jorge Navarrete Bustamante
Columnista Diario El Centro Jorge Navarrete Bustamante
Jorge Navarrete Bustamante

No podemos buscar la verdad y la manera de acabar con el sufrimiento sin la Libertad de pensar, investigar y experimentar. De ahí que las personas laicas aprecien la libertad y eviten conceder autoridad suprema a ningún texto, institución o líder como jueces últimos de lo que es la verdad y lo que está bien.


Es que nosotros los seres humanos debiéramos conservar siempre la libertad de dudar, de volver a comprobar, de escuchar una segunda opinión, de escoger un camino distinto. Por ello los laicos admiran a Galileo Galilei que se atrevió a poner en cuestión eso que la tierra se encontrara inmóvil en el centro del universo; admiran a la ciudadanía que asaltó a la Bastilla 1789, y admita a Rosa Parks, que tuvo el coraje de sentarse en un asiento de autobús reservado únicamente para blancos.


Se requiere de mucha Valentía -señala nítidamente Yubal Harari y una conocida institución librepensador con ya más de 300 años de vida- para luchar contra los prejuicios, los regímenes opresivos y las instituciones dogmáticas que han impuesto fetichismo, superchería, oscurantismo, engaño y atraso; empero se requiere más coraje para admitir que no sabemos y aventurarnos en lo desconocido.


Efectivamente, la educación laica verdadera nos enseña que, si ignoramos algo, no deberíamos tener miedo de reconocerlo ni de buscar nueva información: incluso si sabemos algo no debemos temer dudar de nuestras opiniones y volver a comprobarlo.


El miedo a lo desconocido, y eso todos lo sabemos, puede paralizarnos más que cualquier tirano. Y así lo ha demostrado la historia en los instantes más horrendos que se recuerden… En cambio, la historia moderna constata que una sociedad con individuos valientes dispuesto a admitir su ignorancia y a plantear preguntas difíciles suele ser no solo más prospera, sino que también más pacífica que las sociedades en que todos deben aceptar -sin cuestionarla- una sola respuesta, una sola fe, una sola institución, un solo dogmatismo fanatizante.


Por ello estas personas que temen perder su verdad tienden a mostrarse “con piel de ovejas” siendo exponencialmente más violentas que las personas acostumbradas a considerar el mundo desde distintos puntos de vistas, cometiendo aquellas las atrocidades más infames de nuestra historia humana.


Por último, las personas laicas valoran -al igual que la Verdad, la Compasión o Fraternidad, la Igualdad, la Libertad y la Valentía- la Responsabilidad. Esto quiere decir que nosotros los seres humanos debemos aceptar la responsabilidad por lo que sea que hagamos y no hagamos pues no se cree en ningún poder superior que se encargue del mundo, castigue a los malos o recompense a los justos, y nos proteja del hambre, las pestes o la guerra.


Así, si el mundo tiene desgracia, nosotros debemos erradicarla. Y de hecho hemos ya curado muchas epidemias, aplacado el hambre a millones y llevado la paz a grandes regiones de la tierra. Por tanto, en lugar de rezar para obtener milagros debemos ayudar y resolver las circunstancias penosas que a veces nos afligen.
Continuará…