Tecnología y seguridad ciudadana: entusiasmo y cautela

15 Agosto   442   Opinión   Rodolfo Carvallo Garín
Columnista Diario El Centro
Rodolfo Carvallo Garín

Experto en seguridad pública y privada

En un mundo cada vez más globalizado, qué duda cabe que estamos viviendo de manera presencial la mayor revolución tecnológica de nuestra historia, sin embargo, la delincuencia no se queda atrás, por el contario corre con ventajas a la hora de innovar y aplicar nuevas herramientas tecnológicas en su beneficio. De hecho, hoy en día para robar dinero, ya no es necesario robar un banco (basta adulterar los cajeros automáticos o clonar tarjetas y base de datos), el cibercrimen es una amenaza del presente, para la que no estamos preparados.
Actualmente, muchos países y gobiernos locales hacen importantes inversiones en tecnologías, orientadas a la prevención de los delitos (incluso se habla de modelos predictivos); sin embargo, la experiencia internacional y nacional nos ha dado claros ejemplos que la adquisición de tecnologías contra el delito no es lo más difícil. Es más importante definir objetivos claros, pensar en el ecosistema donde se va a desarrollar la tecnología, tener una visión clara y un propósito de cultura de colaboración, es decir, las soluciones a los problemas de delincuencia se deben abordar de manera colaborativa, entre los gobiernos locales, las policías, las fiscalías (sistema judicial) y sin duda los protagonistas de esta sinfonía: “los ciudadanos”.
Las respuestas al problema de la delincuencia, no pueden ser desarrolladas en laboratorios y luego aplicar la prueba y error, los costos de estos ensayos, son muy elevados en términos de vidas inocentes, lesiones, daños y afectación de tantos bienes jurídicos que el estado debe proteger y resguardar.
La tentación permanente de los gobiernos y autoridades encargadas de la seguridad pública y ciudadana, es inundar los espacios públicos de cámaras, alarmas de pánico (postes que se instalan en las plazas y cuentan con alarmas y cámaras HD) y alarmas comunitarias. Paradójicamente, la disminución de los delitos en estos lugares, no es proporcional y los resultados muchas veces son espurios y ambiguos. Lo peor de todo es que el delincuente es inmune a las cámaras y cada vez se siente menos intimidado (en algunos barrios del gran Santiago se habla de los realities de la delincuencia), además estas tecnologías si no cuentan con mejoras y mantención permanente, pronto son parte de la basura electrónica de las casas barrios y ciudades. Quizás la respuesta sea pensar en talento humano a la altura de la innovación, es decir, personal capacitado y cercano a las nuevas tecnologías y para ello se debe mirar al mundo privado como un aliado estratégico y no como una competencia -en la seguridad todos suman-.
Idealmente como modelos de prevención los CCTV y la televigilancia, pueden estar lejos de mostrar cifras azules; podría entonces visualizarse como un modelo de control y persecución policial y penal del delito (evidencias para la prueba en tribunales).
Personalmente, he mirado lo que están haciendo otros Países de ALC (América Latina y el Caribe), en términos de BIG DATA y datamining, asociados a las plataformas de control, prevención y predicción del delito, Según estudios publicados por el BID, en México se logró integrar en una sola plataforma 34.000 bases de datos, de más de 250 instituciones de gobierno que contribuyen a mejorar la inteligencia operativa criminal. En este mismo contexto, se señala que Colombia ya está utilizando la inteligencia artificial para agrupar cientos de denuncias, ubicando en pocos minutos, patrones y organizaciones criminales. Por su parte, Carabineros de Chile se encuentra en pleno desarrollo de su Comisaria virtual, con la implementación de sus primeras herramientas y funcionalidades, que permite a los ciudadanos atenciones fluidas y seguras.
Sin embargo, la experiencia más innovadora que he podido observar, se está desarrollando en Colombia y tiene relación con una plataforma que permite una comunicación bidireccional entre ciudadanos y policía, donde además se integra una interfaz de datos tales como audios, fotos, etc., es decir comunicación en tiempo real del ciudadano y sus policías, mejorando sin lugar a dudas los tiempos de espera para ser atendidos y fomentando la denuncia de delitos e incivilidades. En resumen, la tan anhelada corresponsabilidad y coparticipación de la sociedad civil en su propia seguridad. Quizás ese sea el camino, habrá que seguir mirando y esperando los resultados.