Trump contradictorio

24 Julio 2018   1265   Opinión   Abraham Santibáñez
Columnista Diario El Centro Abraham Santibáñez
Abraham Santibáñez

Secretario General Instituto de Chile

Contradecirse a sí mismo es, sin duda, el mayor riesgo profesional de un político. Ocurre con frecuencia. En realidad, es casi inevitable en un oficio que obliga a estar permanentemente ante implacables cámaras y micrófonos.
Los ejemplos abundan. Pero Donald Trump, como presidente de Estados Unidos, ha superado todas las marcas. Ha convertido la auto-contradicción en el sello de su gobierno. En los últimos días, tras sus desconcertantes juicios sobre Rusia y su intervención en las elecciones norteamericanas, protagonizó “una tormenta perfecta”. Se las arregló para desautorizar a los servicios de inteligencia de su propio país, al tiempo que propinaba insólitos golpes de efecto contra aliados tradicionales.
Lo último fue su declaración de que había invitado a la Casa Blanca a Vladimir Putin, sin que lo supiera su entorno, incluido su jefe de seguridad, el director nacional de Inteligencia (DNI), Dan Coats.
Estas reiteradas conductas de Trump han hecho que muchos se pregunten acerca de su capacidad mental para estar al mando del país más poderoso del orbe. En un análisis de la situación, el comentarista David Leonhardt, planteó en The New York Times lo que considera un patrón de conducta: “Trump dice algo ofensivo. Más tarde, se retracta a regañadientes o lo hace alguien en su nombre. Pero, luego, casi de inmediato, termina por restarle toda importancia a su retractación”.
La explicación, cree Leonhardt, sería que Trump les habla en primer término a sus electores definidos como los norteamericanos más conservadores.
En su encuentro con Putin en Finlandia, Trump usó al parecer la misma retórica. Su propósito sería el afán por empatizar con el líder ruso, incluso al precio de desautorizar los informes de inteligencia sobre la intervención en las elecciones.
Según la revista Time, el momento clave se produjo en la conferencia de prensa conjunta en Helsinki el 16 de julio. Después que Putin negara cualquier interferencia electoral pese a la acumulación de denuncias, un reportero le preguntó directamente a Trump: “¿Usted, a quién le cree?”.
Según Time, ese era el momento para que el presidente propinara un duro golpe verbal al adversario de siempre de su país. Trump, sin embargo, optó por una respuesta ambigua: “Confío en ambas partes. Tengo gran confianza en mi gente de inteligencia. Pero tengo que decirles que el presidente Putin negó hoy día en forma fuerte y dura cualquier acción de ese tipo”.
Es comprensible que algunos en EE.UU. ya no hablen de impeachment sino, directamente, de traición a la patria.