“Tú lo dices: Yo soy Rey”

25 Noviembre 2018   1429   Opinión   P. Luis Alarcón Escárate
Columnista Diario El Centro P. Luis Alarcón Escárate
P. Luis Alarcón Escárate

Vicario de Pastoral Social Párroco de Hualañé y de La Huerta del Mataquito

“Pilato llamó a Jesús y le preguntó: “¿Eres Tú el rey de los judíos?”. Jesús le respondió: “Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?”. Pilato replicó: “¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos. ¿Qué es lo que has hecho?”. Jesús respondió: “Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que Yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí”. Pilato le dijo: “¿Entonces Tú eres rey?”. Jesús respondió: “Tú lo dices: Yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz””.
Hoy es el último domingo del año litúrgico y celebramos esta fiesta que lleva el título: Jesucristo, Rey del Universo.
Seguramente hemos tenido en nuestra historia personal de fe y religiosa la imagen de un rey triunfante y con poder ilimitado, con riquezas inmensas y que se dispone a juzgar desde un lugar lejano a todos los hombres y mujeres del universo. Pero la imagen que hoy vemos en el evangelio de San Juan no calza con la creación imaginativa. Aparece un hombre en un momento decisivo y de derrota humana a sus planes de instaurar un reino, por muy celestial que fuera.
Nuestro Rey aparece siendo juzgado por un hombre poderoso, que no es rey; es un simple representante de un soberano que tiene un gran imperio bajo sus pies. Es entonces una verdad el hecho de que está siendo juzgado por algún delito cometido o por una falta contra las leyes vigentes.
Asombra en el texto ver que Jesús apresado domina la escena conduciendo el diálogo e interpelando a Pilato en torno a la verdad, que es algo más allá de lo que pueden contemplar sus ojos.
Me parece que es muy profunda la pregunta y es donde todos debemos llegar a la respuesta que permita un compromiso vital con esa verdad que se anuncia. Jesús dice que la verdad se asocia a su voz, a su persona; a su manera de vivir desde el principio hasta el fin, en una relación con la humanidad que le lleva a ser la voz de los que no tienen voz y su sanación es un levantamiento del hombre para que pueda incorporarse a la vida entera de la sociedad. Para construirla con su aporte y no solo escuchando a aquellos que gritan más fuerte pero su palabra no es verdad.
Jesús dirige el diálogo para hacer notar que su juicio es más bien una entrega. Un Don que realiza la liberación total.
En un poco de pan y en un poco de vino nos recuerda cada día su reinado de amor, su invitación a participar en la concreción de la verdad que se manifiesta cada día.
Hoy, como Iglesia Diocesana, celebramos este acontecimiento con la culminación del Año Eucarístico. Un tiempo en el cual se nos ha invitado, y si no lo hemos hecho, a abrirnos a la verdad y a alinearnos con ella. La vida eucarística es un paso importante en la vida de todo hombre y mujer porque no se asocia a una simple participación en la misa de cada día, sino que tiene que ver con el aporte de los criterios de Cristo en las decisiones personales, comunitarias y políticas de un país. Que Cristo Rey del Universo sea en todas las realidades la vida y la palabra que surgen de decisiones transformadoras por el ejemplo de quien es nuestro maestro y Señor, que tiene siempre ante sí la voluntad del Padre y no la propia, el hacer bien a los demás antes que a sí mismo.