Un Año Nuevo de medio siglo

24 Diciembre 2018   1043   Opinión   Juan Carlos Pérez
Columnista Diario El Centro Juan Carlos Pérez
Juan Carlos Pérez

Licenciado en Historia. Egresado de Derecho.

¿Cómo terminaba el año, hace medio siglo? Recordemos que aquel año, 1968, ha sido considerado uno de los momentos clave en la historia del siglo XX. Un año en que las cosas dejaron de ser como siempre habían sido, en que las calles nunca estuvieron desprovistas de manifestantes y en que las palabras guerra, paz, odio y amor empataban menciones con la palabra revolución. Un año en que el mundo parecía haber agotado su provisión de asombro y en que la humanidad se dividía en dos mitades casi perfectas: los que miraban el año próximo llenos de anhelos y esperanzas, y aquellos que creían firmemente en que 1969 sería el año del hastío final y la muerte de todas las ilusiones.

Hace medio siglo el balance de sucesos memorables contemplaba, igual que hoy, éxitos y fracasos, certezas y aprensiones, noblezas e ignominias, luces y sombras. Aquel año, como hoy, el futuro se veía confuso, impreciso y complejo. Veamos qué pasaba en los primeros seis meses de aquel año.
Y si en enero el doctor Barnard hacía en Sudáfrica su segundo trasplante de corazón, abriendo esperanzas como pocas veces lo había hecho la medicina, también el mismo mes la embajada norteamericana en Vietnam del Sur era atacada por el Viet Cong, recrudeciendo una guerra que ya contaba miles de muertos. En este mismo mes, también, se iniciaría la Primavera de Praga, una fugaz luz de libertad tras la Cortina de Hierro comunista.
Entre febrero y marzo de aquel año se iniciaría la llamada Revolución Cultural, impulsada por Mao Tsé Tung, una gigantesca purga al interior del régimen comunista que afianzará la supremacía de su liderazgo. En Vietnam, soldados norteamericanos asesinarán a 500 niños, mujeres y ancianos en My Lai, uno de los hechos más infames de aquella guerra. Y en Francia, por los mismos días, se iniciaría la huelga obrera que, concitando el apoyo estudiantil, provocará un mes más tarde el gigantesco movimiento social de mayo de 1968.
Y si de paradojas se trata, el 2 de abril, en Washington, se estrenaría la película “2001, odisea del espacio”, una de las obras maestras del cine de todos los tiempos. Dos días más tarde, el 4 de abril, sería asesinado en la ciudad de Menphis el líder de la reivindicación de la raza negra, Martin Luther King. Y a fines de aquel mes, en Broadway, se estrenaría “Hair”, el musical símbolo de la cultura hippie que inspirará a la juventud de aquellos años.
Mayo de 1968 es un símbolo por sí mismo. Los jóvenes franceses salen a las calles a protestar contra todo: contra el sistema político, la economía, la educación conservadora y la vida burguesa de sus padres. El mundo entero es sorprendido por la magnitud e inspiración de las manifestaciones que, poco a poco, se extenderían por Europa y otros lugares del mundo. Pero en junio, otro magnicidio: el día 5 de ese mes sería asesinado Robert Kennedy, hermano del Presidente ultimado cinco años antes, cuando iniciaba su propia campaña presidencial, demostrando que, tanto entonces como hoy, la odiosidad y la violencia, conviven con las ilusiones y esperanzas.