Sábado, 23 de Septiembre de 2017
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Opinión

Un congreso para Chile

Ervin Castillo A.

Fundación Talca

 “Un congreso para Chile”, este fue el nombre de la plataforma propuesta desde la candidatura presidencial de Sebastián Piñera para convocar a todos los candidatos al Parlamento que representan a la coalición Chile Vamos. ¿La misión? ¿El objetivo? Uno sólo: tener una mayoría parlamentaria que permita en la práctica desde el venidero marzo de 2018 avanzar en las transformaciones que requiere el país para recuperar la senda del crecimiento, progreso y desarrollo, superar el estancamiento y enfrentar con la fuerza de las ideas y de los resultados esa pendiente guarda abajo en la que se encuentra Chile en los últimos años, bajo la administración de la Presidenta Bachelet.

La experiencia dice muchas cosas, entre otras, que gobernar sin mayoría en el Parlamento es una cuestión difícil de enfrentar durante los años de mandato. Ya lo sabe el Presidente Piñera, quien en su primer gobierno tuvo que enfrentarse a este dilema. ¿Cuántos proyectos entrampados en el Congreso por el solo hecho de ser presentados por un gobierno de centro derecha? ¿Cuántas ideas de progreso que quedaron truncadas? Muchos proyectos y demasiadas ideas. Así es la política, y por eso los lamentos caben para el primer día, pero para el segundo la exigencia es ganarle a esas adversidades planteadas, y de la manera más democrática posible, convenciendo voluntades y conquistando corazones.

El llamado de Sebastián Piñera no da para muchas interpretaciones. Se necesita con fuerza el despliegue territorial de los candidatos en los distintos rincones del país, tanto para los aspirantes a la Cámara Baja como al Senado.

Ya no está en cuestionamientos. El país requiere retomar ese rumbo por el que venía caminando durante los años de gobierno de Piñera, en donde la creación de puestos de trabajo, la mejora en los salarios, el dinamismo de una economía pujante, se habían convertido en algo valorado por la ciudadanía. El escenario actual es radicalmente diferente, la economía va a la baja, no hay mayor creación de empleos, y en general, todo parece en una especie de pantano del cual no podemos salir.

Así las cosas, a dejar los pies en la calle, a levantar las banderas de una agenda de modernidad, de desarrollo, en donde el bien común se antepone a los legítimos intereses personales, para terminar de ganarle la batalla a la extrema pobreza, proteger y robustecer a la clase media a través de una economía libre y abierta, para seguir demostrando que al menos a nivel regional, muchos deben seguir el ejemplo chileno.

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