Una desigualdad que debe ser equilibrada

16 Diciembre 2018   957   Opinión   SERGIO RODRIGUEZ VARELA
Columnista Diario El Centro SERGIO RODRIGUEZ VARELA
SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

En los profetas de Israel, su mensaje consistía en denunciar el abuso de quienes los gobernaban (reyes y príncipes). Es el caso del profeta Amos, quien en el Cap. 2: 6—8; 8:4-6, llega a un punto culminante en que denuncia el abuso de los poderosos sobre los débiles. Mientras que la clase privilegiada, sus gobernantes y los poderosos aumentaban sus riquezas, construían sus mansiones y organizaban espléndidos banquetes; los pobres y los débiles estaban sumidos en la miseria. En el tiempo de Amos, en la sociedad de Israel, había graves desigualdades sociales. El contraste era brutal entre ricos y pobres, a tal extremo que los campesinos estaban a merced de los prestamistas usureros, quienes elaboraban fuertes hipotecas y cuando no se cumplían, se llevaban a cabo los embargos. Por su parte, los comerciantes se aprovechaban de la gente, falseando las pesas y las balanzas. Ante la injusticia, el profeta levanta su voz: Amó 8:4 – 6 “Oíd esto, los que explotáis a los menesterosos y arruináis a los pobres de la tierra, diciendo: ¿cuándo pasará el mes y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, para comprar los pobres por dinero, y los necesitados por un par de zapatos?”.
Cuando vemos a través de los diversos medios de comunicación denuncias acerca de los abultados sueldos, viáticos y otras beneficios de nuestra clase política, ya sean senadores o diputados, y que estas remuneraciones están muy por encima de otras naciones del mundo. Por ejemplo ,(Biobío chile.cl. miércoles 05 diciembre de 2018) se publicó un estudio de Junio 2014 elaborado por Colombina Schaeffer, Patricio Segura Ortiz y Leonardo Valenzuela. Allí tras analizar el valor de la dieta de la Cámara Baja en los países de la OCDE, el club de naciones ricas del que Chile es parte, la revisión arrojó que nuestro país tiene a los parlamentarios mejor pagados entre los 34 estados miembros. Al mirar lo anterior, en donde hoy un viático de cuatro días de nuestros parlamentarios iguala a un sueldo mínimo de un trabajador, debemos considerar las míseras pensiones de una gran parte de nuestros jubilados. Me atrevo a decir que nuestros días no difieren muchos de los días del profeta.
En el Nuevo Testamento, encontramos al apóstol Santiago, quien como el profeta Amos, denuncia las desigualdades y las injusticias de su tiempo, quien nos dice Sant. 5:4: “He aquí, clama el jornal de los obreros que han cosechado vuestras tierras, el cual por engaño no les ha sido pagado por vosotros; y los clamores de los que habían segado han entrado en los oídos del Señor de los ejércitos”. Hoy a pesar de estar en el siglo XXI, donde la ciencia y la tecnología han alcanzado niveles extraordinarios, no obstante, las desigualdades aún persisten y se agravan en la medida que el hombre se aleja de Dios. Si los principios de Dios no están en el corazón de hombre, es imposible que este actué en justicia y compasión con sus semejantes. Con razón alguien dijo: “Es imposible gobernar rectamente al mundo sin Dios y sin la Biblia” Nuestro deber es orar para que nuestros políticos conozcan la verdad, la única verdad (1ra. Tim. 2:4). Dios nos bendiga.