Una por otra

20 Octubre 2018   1464   Opinión   Diego Benavente M.
Columnista Diario El Centro Diego Benavente M.
Diego Benavente M.

Ingeniero civil, U. de Concepción

El impacto de la tecnología sobre los cambios y nuevos procesos, así como el equipamiento de cual dispone la gente cada vez de manera más masiva, es impresionante, una muestra es la telefonía donde antes llamadas a larga distancia eran carísimas y se hacían muy a lo lejos, ya que costaba mucho hacerlas, incluso había que programarse para poder coincidir frente al aparato telefónico fijo. Hoy en día con la irrupción de las redes sociales y aplicaciones como WhatsApp, la manera de comunicarse en la actualidad se ha transformado prácticamente en un commodity, hoy disponible para casi para todo el mundo que tiene un teléfono inteligente, lo cual hasta hace muy poco, era sólo exclusivo de quienes tenían recursos para aquello.
Una por otra, el exceso de protagonismo y el querer hablar de todo, producto de la disponibilidad masiva de las redes sociales, está inundando el ambiente y la agenda con ruido mediático inservible, donde la discusión y el conflicto lucen más que los argumentos y el contenido. Antes se hablaba poco por vía telefónica pero macollado, ahora en un mundo que crece y se desarrolla es mucho más rápido y democrático, pero el contenido parecer ser reguleque.
El crecimiento sin duda no lo es todo, la mejor forma defender y asegurar un crecimiento, es que este sea sustentable y legitimado por la mayoría, en el sentido de tener un desarrollo con mayor grado de eficiencia y sustentabilidad, en que todos asuman mayoritariamente el valor que esto significa. No hay que crecer por crecer o crecer haciendo cualquier cosa, de modo que cuando se requiera, hacerlo de manera conjunta y consensuada, así como sostenible y con estilo. Hoy en día ya no basta crecer, hay que buscar emocionar. Y emocionar significa hacerse cargo de aspectos blandos, que poco y nada tienen que ver con la producción dura y masiva, como la de los inicios de la era industrial.
La integración de la dimensión estética al mundo comercial es una nueva cara del capitalismo, según Paul Valery. Para él, “todo comenzó con las grandes tiendas en el siglo XIX y siguió con la música grabada, la publicidad, el cine, la moda, el diseño; y hoy en día no se encuentra casi ningún objeto que no se fabrique integrándole el paradigma del estilo, de las emociones, del arte. Hoy la moda, el arte y la industria se mezclan.” No solo de pan vive el hombre diría alguien por ahí, hay además otros factores importantes que hoy en día están también boga, como la innovación y la creatividad.
En esto bien vale la pena escuchar a Daniel Undurraga, uno de los emprendedores de la exitosa Cornershop, cuando se refiere a la realidad empresarial nacional expresando que, “la gracia de las compañías que generan riqueza a partir de la creatividad, la innovación, de lo intangible es que eso hace que la riqueza total de un país crezca. Si toda la riqueza de un país viene de los recursos naturales o de las inmobiliarias, eso tiene un techo, en cambio, si todo el mundo se pone a emprender en cosas creativas que se puedan vender en Suecia, Singapur, Japón, EE.UU., eso sí te hace dar un salto cuántico en la capacidad de generar riqueza de un país.” A confesión de Cornershop relevo de empresarios.