Una reforma urgente

26 Abril 2018   1530   Opinión   Ervin Castillo A.
Columnista Diario El Centro Ervin Castillo A.
Ervin Castillo A.

Fundación Talca

El trabajo en el mundo del Estado, su modernización y la calidad de las labores ejercidas en éste es quizás de las reformas más importantes que tiene como objetivo próximo el gobierno del Presidente Sebastián Piñera.
Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de modernizar las labores estatales? Trato de pasar a responder desde una óptica de centro derecha: agilizar los trámites y el ejercicio cotidiano de las labores de cada uno de los organismos que conforman el Estado, que dicho de otro modo, significa una profunda modificación en la gestión institucional, haciendo más eficiente todo, así como también caminar hacia una nueva etapa de digitalización de los trámites en que la ciudadanía requiere alguna cosa del Estado.
Para concretar esta concepción, el gobierno entrante designó para liderar dicha tarea a Rafael Ariztía, ex alto personero de Bancard, MFO Advisor y Celfin, quien estará llamado, entre muchas otras cosas, a llevar adelante la urgencia legislativa respecto del proyecto de ley “ChileAtiende”, desde hace ya varios años en el Congreso y que viene a simplificar en una sola entidad, la concreción de un sinfín de tareas de carácter público que tanto aquejan a los ciudadanos.
Los altos niveles de desconfianza develan, entre otros factores, una justificación relacionada con esta problemática, y es que parte no menor del descontento y la desafección con lo público, pasan por el devenir continuo en donde un conjunto de instituciones estatales, por su antojadiza burocracia, entorpecen los anhelos de muchas personas, entrampando sus objetivos, y en definitiva no cumpliendo con aquel mandato que dispone que el estado debe estar al servicio de la persona humana. En la práctica, sabemos, esto último no es tan así.
¿Para colmo? El exagerado ingreso de personas al Estado en el anterior gobierno, incremento desbocado e irracional del aparato estatal, que no solo no ayuda a la idea de flexibilizar las diferentes coyunturas a los chilenos y chilenas, sino que solo intenta copar de manera injustificada a una serie de servicios, direcciones y entidades, que ya parecen ser una escuela de operadores políticos sin funciones delimitadas ni tareas reales que poder resolver.
Todo esto ha venido aparejado de modificaciones relevantes en las situaciones laborales predominantes de los trabajadores respecto del Estado, situación que ha cambiado el paradigma en esta materia.
Hoy, diversas cuestiones urgentes se presentan ante la opinión pública y ante el gobierno entrante. La temática planteada es una de ellas, para ser abordada con responsabilidad y sentido futuro, sin medias tintas, y poniendo siempre primero el interés de nuestro país.