Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
Indicadores económicos UF: Dólar: Euro:

Calidad del aire

Intervalos Nubosos

Opinión

Una sociedad sin Dios (tercera parte)

SERGIO RODRIGUEZ VARELA

Consejo de Pastores.

En este tema, en las dos anteriores columnas, abordamos una serie de situaciones y males que se manifiestan en el diario de la actual sociedad, la que se hace cada día, más difícil y peligrosa para vivir en ella. A pesar del progreso en todas las áreas de la tecnología y de la ciencia, hemos retrocedido en nuestros valores éticos y morales. Lo anterior producto de muchos que  se esfuerzan en hacer desaparecer los principios éticos y morales que Dios ha establecido para regir la conducta y moral humana.

Los actuales constructores de la sociedad (políticos -según ellos- progresistas) se empeñan en imponer una sociedad sin Dios, donde lo normal es el relativismo y el continuo cambio de las normas. Para ellos,  tanto Dios como su palabra -la Biblia-  son un obstáculo para el bienestar del hombre. Desde esta perspectiva, desean no solo hacer desaparecer la religión y, muy en especial, el cristianismo, sino también hacer desaparecer la Biblia, la santa y poderosa palabra de Dios. 

Respecto a la Biblia, el  Dr. Payson ha dicho lo siguiente (textualmente): "Destruye este volumen, tal como han tratado de hacerlo en vano los enemigos de la felicidad del hombre, y nos dejarás sumido en profunda ignorancia con respecto a nuestro Creador, a la formación del mundo en que habitamos, al origen de nuestra raza y sus progenitores, a nuestro destino futuro, relegándonos al plano de la fantasía, de la duda y conjetura”.

“Destruye este volumen y nos privarás de la religión cristiana, con todos sus consuelos vivificantes, esperanzas y perspectivas que ofrece, no dejándonos nada sino elegir (¡miserable alternativa!) entre las lóbregas tinieblas de la infidelidad y las sombras monstruosas del paganismo. Destruye este volumen y despoblarás el cielo, cerrarás para siempre sus puertas a la desdichada posteridad de Adán, restituirás al rey de los terrores su fatal aguijón, sepultarás la esperanza en la misma tumba que recibe nuestros cuerpos, consignarás a todos los que han muerto antes que nosotros al sueño eterno o calamidad infinita, y nos dejarás sin esperar nada a nuestra muerte, sino suerte similar a la de ellos. En una palabra, destruye este volumen, y nos despojarás al instante de todo lo que impide que la existencia se convierta en el peor de todos los azotes Apagarás el sol, secarás el océano y harás desaparecer la atmósfera del mundo moral, y degradarás al hombre a un nivel desde el cual quizá mire con envidia a los brutos que perecen”, agrega.

Los incrédulos, los enemigos de Dios, de su palabra y de la Iglesia, a través de la historia, han luchado por destruirlas. No obstante, tanto la Biblia como la iglesia  permanecen sólidas como una roca. Los que se han levantado contra ellas han sido como un pequeño martillo golpeando las pirámides de Egipto, nada han logrado en su intento. La Biblia y la Iglesia han sido perseguidas, pero tanto la Biblia como la  Iglesia son como un yunque, donde se han gastado muchos martillos, nada han logrado y ellas permanecen. Si el cristianismo y la Biblia no fueran de Dios, hace mucho tiempo que sus enemigos hubiesen triunfado, no obstante, todos han  fracasado. Es que no podemos ir en contra de Dios y su palabra, menos vivir en una sociedad sin Dios. 

Volver a opinión

Comentarios