Vientos de cambio

30 Junio 2018   919   Opinión   Diego Benavente M.
Columnista Diario El Centro Diego Benavente M.
Diego Benavente M.

Ingeniero civil, U. de Concepción

Con la puesta en marcha del gobierno de Sebastián Piñera, muchos ojos y la atención del país sociopolítico se han posado sobre la derecha. Basta destacar algunos hitos ocurridos durante los últimos días o semanas. El primero fue el lanzamiento del libro “La igualdad liberal” por parte de la historiadora Lucía Santa Cruz, que ha sido catalogado como “el soporte ideológico del actual gobierno”. 

Esa misma noche en “Ultima mirada” Miguel Crispi de Revolución Democrática y del Frente Amplio frente a Fernando Pausen y citando una manida frase de Gramsci sobre lo que está por nacer y no nace, o lo que está por morir y no muere, concluye que a lo mejor lo que está por nacer, más que esto pueda ocurrir desde la izquierda, esta vez sea desde la derecha la que está por construir una hegemonía en base a una serie de gobiernos.
Ello se inicia con los cambios que está impulsando este gobierno y los que espera impulsar para poder gobernar más de un período. Como reza el dicho, a confesión de parte relevo de pruebas, la debacle electoral sufrida por la izquierda y el largo tránsito que le resta recorrer de su travesía por el desierto, hacen que las proyecciones y análisis de sus propios líderes, incluido los más jóvenes que irrumpieron en el escenario político nacional, sean muy pesimistas.
El mismo día en comento, Renovación Nacional con su presidente Mario Desbordes se reunió con el Ministro del Trabajo, para informar sobre el inicio de una nueva área laboral sindical del partido con un seminario en julio, al cual invitaban al ministro, tema que por tradición y doctrina, no es común en este sector.
Lo sintomático es que todos estos hechos ocurrieron el mismo día, lo cual bien puede hacer proyectar el que se pudiera estar generando una tendencia, que implica que se están haciendo bien las cosas en este sector político, para que desde la centroderecha pueda surgir un espacio de convergencia política nacional de gran amplitud que pueda extenderse en el tiempo por más de uno o dos periodos. Todo esto, sin embargo, siempre y cuando las cosas se realicen adecuadamente y los actores clave, no cedan a sus impulsos ególatras ni menos se enreden en la pelea chica o farandulera.
Está claro que la prensa vive de exacerbar el conflicto político y buscar las diferencias. Por lo tanto, el rol de los políticos es cuidarse de no alimentar esta hoguera del conflicto político que tanto mal le hace a nuestra política. Por el contrario tienen que privilegiar el trabajo conjunto, la planificación y la proyección de su tendencia hacia el futuro, incorporando el sentir de las grandes mayorías y basándose en un comportamiento ético sólido de sus equipos de trabajos. Sin duda que estos hechos comentados y otros por el estilo hacen augurar vientos de cambio para lo que se viene para la centroderecha en Chile.