En la región del Maule, como en otras regiones del país, se está observando cómo gran cantidad de personas están recuperando e identificando tradiciones de las culturas originarias, principalmente la Mapuche.
Robinson Carimán vive en Talca y es profesor de historia y geografía. Él es Lonco (cabeza) de su lof (familia). Vive algo alejado de la ciudad, a poca distancia de la Capital Regional y aunque su voz y actitud son apacibles, se encuentra abocado con energía en la difusión de las tradiciones de su cultura de origen. “En la cultura Mapuche existen dos características que identifican claramente a las personas. La primera de ellas es el apellido, que hasta puede ayudarte a saber si son medio desordenados, alegres o de carácter más fuerte. Y la segunda cosa que nos define es nuestro lugar de origen: Yo nací en Calama, así que soy un mapuche nortino, pero toda mi familia es originaria de la localidad de Raluye, entre Ciruelos y San José de la Mariquina, cerca de Valdivia”, describe el educador, para continuar relatando que su padre el año 1925 se integró a Carabineros, lo que explica su nacimiento en el extremo norte de Chile.
Integrante de la Asociación Mapuche de Talca, coordina los esfuerzos para dar a conocer que varias de nuestras costumbres y elementos que usamos comúnmente son de origen Mapuche. “Leyendas como la del pájaro ‘Tue Tue’ son de nuestra cultura. Otras historias como las del pajarito ‘potrillo’ también tienen el mismo origen. Dice la leyenda que si escuchas a este pajarito, que canta como un potrillo relinchando, hacia tu lado derecho, significa que te entrega buenos augurios. De lo contrario, si lo escuchas hacia la izquierda, las cosas no irán muy bien”, sonríe al rememorar.
Actualmente la agrupación cuenta con unos 70 inscritos, que se encargan de organizar anualmente algunas de las tradicionales celebraciones. “Casi siempre llegan unas 15 a 20 personas de la agrupación. Algunos tienen dificultades para asistir, otros aparecen re poco. Ahora estamos trabajando en la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Mapuche, que es el 5 de septiembre”. Robinson explica que este día es en honor a una indígena en Bolivia, quien murió al ser castigada atándole las extremidades a varios caballos. Estos corrieron en distintas direcciones, mutilando el cuerpo de la mujer.
Cuando de tradiciones se trata, Carimán se vuelve cauteloso. Asegura que podrían gestionar mejor sus iniciativas, para que tengan mayor impacto. Pero acota que avanzan con cuidado en la restauración de su acervo. “No queremos hacer un show con nuestra cultura, que se transforme en algo exótico. Nuestro objetivo es vivir auténticamente y somos partidarios de organizar charlas en las escuelas, explicarles los ritos y la forma de vestir de nuestra gente. Otras agrupaciones avanzan en otros ámbitos. Por ejemplo en Villa Alegre tengo entendido que este 18 de septiembre un grupo de personas bailarán el ‘Purrún’ vestidos con trajes de nuestro pueblo, como lo realizan en la Parada Militar en Santiago (el 19 de septiembre)”, explicó.
Las plantas que sanan
Reticente a ser fotografiado (prefiere que aparezca la joven del mostrador), Edgar Tapia se explaya en las bondades que la medicina Mapuche tiene para la salud. Naturista y biólogo, además de aviador, este hombre, originario del Cuzco, en Perú, con sangre gitana corriendo por sus venas, llegó a Talca con la finalidad de establecer una farmacia Mapuche. “Este es un proyecto que se está desarrollando hace unos 10 años, de utilizar la Fitoterapia en el mejoramiento de la salud de las personas. No tratamos de hacer un tratamiento exclusivo de las dolencias, porque no somos patólogos. Nuestra tarea es estudiar la salud, no la enfermedad, enfocándonos a la prevención y al mejoramiento de la calidad de vida de las personas”, explica detalladamente el Naturista, a pocas semanas de abrir su local ubicado en calle 11 Oriente, entre las calles 1 y 2 Norte.
Pero en la farmacia no sólo se limitan a vender productos de origen mapuche. Además combinan los conocimientos adquiridos por otras civilizaciones ancestrales, tales como la Inca y la Aymará. “En este caso no podemos considerar las divisiones territoriales contemporáneas, porque estamos trabajando a partir de conocimientos anteriores a la formación de los actuales países. Podríamos darle el nombre de farmacia Inca, pero acá la cultura mapuche está mejor posicionada, además que la gran mayoría de los productos que ofrecemos son de esta cultura, elaborados en Santiago con materia prima extraída de las regiones del sur”, se explayó Edgar.
La variedad de productos que ofrece la farmacia incluye la conocida baba de caracol, que tiene propiedades regeneradoras de la piel, además de multitud de hierbas y plantas utilizadas ampliamente en sectores rurales y en menor grado en las grandes ciudades. “La chanca piedra, el boldo, el quillay y el canelo son plantas que todos conocen, pero que en estos tiempos están cada vez menos a la mano. Nosotros nos encargamos de cultivarlas, para después recolectarlas, procesarlas y finalmente ponerlas a disposición de la gente. Por eso este ‘mercado ancestral’ de compradores no necesita ser educado, porque las propiedades medicinales de estas y otras plantas son ampliamente conocidas por la población”, puntualizó Edgar Tapia.
Las raíces
Una de las inquietudes que más fuerte están apareciendo están relacionadas con la recuperación del idioma nativo, y una de las actividades que están actualmente ejecutándose para suplir esta falencia es un inédito curso de mapudungun en la Capital Regional, el idioma Mapuche, dirigido a personas que tienen algún grado de cercanía con la etnia, ya sea por ser originarios de comunidades o descendientes de familias de este pueblo. “Son principalmente Mapuches, con apellido y parientes establecidos en el sur, pero como han vivido principalmente en la ciudad no tienen las nociones del idioma. No se criaron bajo el sistema nuestro y no son hablantes nativos”, detalla Ana Ñanculef, profesora especialista en educación intercultural. En una conversación establecida desde Santiago, Ana reconoce que ha podido visualizar un panorama de cada vez mayor de tolerancia y junto con eso, de mayor interés por aprender. “Soy hablante nativa, nací en Malalche, rincón al interior de Temuco y ayudo a transmitir la cultura a las personas”, se describe Ana Ñanculef.
Luego de titularse como profesora de educación básica en Temuco, viajó sin muchas expectativas a Santiago, pero pronto comenzó a notar que el interés por revivir la idiosincrasia mapuche es tal que en muchos lugares, en colegios y universidades principalmente, se celebran rituales y se estudia la tradición oral. “Me llamaron desde Talca porque estaban interesados en armar un curso para mapuches, gente que busca recuperar su identidad. Y comenzó hace 3 semanas con buena acogida por parte de los alumnos. El más joven tiene 16 años, pero la mayoría tiene de 30 a 40 años y hay 2 alumnos de más de 70 años. Ellos son hablantes nativos, que migraron hace muchos años y que ahora están volviendo poco a poco a sus raíces”, relata Ana desde Maipú, donde actualmente vive. El curso se pensó inicialmente para integrantes de agrupaciones indígenas y sus familiares, pero la convocatoria tuvo gran éxito, lo que obligó a seleccionar a los participantes. Finalmente, 25 personas accedieron a la capacitación, orientadas por la profesora Ñanculef.
Ella viaja todos los sábados a Talca, a dictar la clase que en sus comienzos incluirá el saludo, los términos más utilizados, la presentación personal, profundizando progresivamente los contenidos a medida que avancen en su aprendizaje. “Ahora nos estamos recién conociendo, es muy temprano para evaluar, pero sí te puedo asegurar que existe el interés, que antes no estaba presente. Las clases están programadas hasta fin de año y será en ese momento cuando se evalúe la posibilidad de continuar el curso el próximo año, o incluir más personas”, indicó la profesional.
Nueva fuerza
Hoy en día en el Maule varias de estas iniciativas existen gracias a una serie de agrupaciones indígenas, distribuidas en varias comunas. Según la explicación de Robinson Carimán, si bien mantienen comunicación entre ellas, durante algunos años ha decaído la fuerza de su accionar. Los grupos en San Javier, Linares, Lontué, Sagrada Familia, Empedrado, Constitución, Licantén y Cauquenes están recuperando cohesión después del cierre de la oficina de asuntos indígenas, creada por el Intendente Christian Suárez. Los proyectos que se están ejecutando y la “lección” que aprendieron por depender en gran medida de la oficina creada por la Intendencia están permitiendo agilizar este proceso de integración de formas de vivir que al parecer, nos volverá más tolerantes y con una identidad más rica, en un proceso que no tendrá vuelta atrás.
Tablas de exportación
Nombre del Periodista: Rodrigo Contreras
Fecha de Edición: 28-08-2007
Todas las señales apuntan a que el Teatro Regional del Maule, a dos años de su renacimiento, está en una fase de consolidación. Y no sólo eso. También se da tiempo para servir de ejemplo para otros recintos culturales del país. Su exitoso presente, sin problemas financieros y una amplia parrilla programática que se replica constantemente en las comunas, tiene a su gerente artístico orgullosamente “enamorado”
Los dos años desde que asumió el desafío de hacerse cargo del Teatro Regional del Maule han pasado, asegura Pedro Sierra, gerente del coloso cultural, muy rápido. Ya está encima el segundo aniversario, que oficialmente se conmemora el próximo 5 de septiembre, pero que se celebrará el lunes 3 debido a la presentación de la ópera La Traviatta los días 6 y 7 del mismo mes, y le parece que fue ayer cuando el alcalde de Talca, Patricio Herrera, le pasó por primera vez las lleves del recinto. Fue en ese instante cuando comenzó a tomarle el peso al desafío.
Y los resultados, después de 730 días de gestión, lo tienen absolutamente enamorado –metafóricamente hablando- del proyecto. De hecho, ayer fue uno de los principales invitados a la Cuarta Convención Nacional de Cultura, desarrollada en el Congreso en Valparaíso, en donde expuso la exitosa experiencia del Teatro Regional del Maule.
Sierra supo vencer reticencias iniciales -fundamentalmente de orden político, financiero y de representatividad- para hacer realidad un viejo sueño maulino. “Yo diría que el balance que uno puede hacer de estos dos años es que el teatro se ha instalado, en definitiva, como un proyecto cultural que está irradiando actividades, cultura”.
Y recurriendo a una idea planteada por un amigo, acota que el teatro logró instalar entre la comunidad un claro sentimiento republicano. “En el teatro, me explicaba este amigo, transita gente de la más variada gama política, de los más variados géneros culturales, artísticos y sociales. Y tiene razón: ¡el teatro es republicano!”.
Respecto al ámbito político, y reconociendo un claro e innegable inicio del proyecto ligado a la Concertación, ¿no se sintió en algún momento incómodo o recibió críticas por este hecho?
“En un momento hubo críticas respecto (…) Cuando partió la Corporación de Amigos del Teatro Regional del Maule, que nació antes que el teatro, obviamente que había una tendencia diría yo hacia el mundo progresista, el mundo que está más cerca de la cultura, y eso es natural. Pero justamente uno de los análisis más objetivos que en su momento hizo el directorio, y ahí recuerdo las palabras del senador Jaime Gazmuri y del diputado Sergio Aguiló, es que el teatro era de todos (…) Y mi llegada acá obedece justamente a eso. Cuando yo asumí una de mis condiciones fue de absoluta autonomía
Tomando en cuenta el trasfondo político de esa primera época, ¿qué tan complejo ha sido en estos dos años el tema del financiamiento del teatro?
Había una incógnita respecto a qué nos trae este caballero, a quién representa el gerente del teatro, representa los intereses del alcalde… no, representa los intereses de determinado conglomerado político… no. Yo tengo mi opinión política evidentemente y voto en todas las elecciones, pero jamás he utilizado mi plataforma como artista para confundir o inducir a nadie. Y en un momento efectivamente se dio esta situación de que estaba complicado. Pero los consejeros regionales, que son el mayor soporte del nacimiento del teatro, me fueron conociendo (…) Yo lo que hice fue convencerlos de que este era un proyecto cultural que más temprano que tarde iba a dar muestras de su absoluta eficiencia, eficacia, y transparencia en todo sentido.
Complicaciones
Sí, pero en algún momento hubo complicaciones respecto al financiamiento…
Hubo cosas fuertes. Yo diría que el año pasado, antes de cumplir un año de gestión, el teatro pasó por un momento muy complejo. Quizás el único momento grave, cuando el actual intendente tuvo que dirimir una votación que era un empate respecto a los recursos del teatro. Eso fue difícil. En ese momento había un escenario bastante negro, pero yo dije de inmediato: el teatro no lo van a cerrar (…) Porque qué sentido tenía que el gobierno regional hiciera una inversión cuantiosa para después decirle, no, no hay plata para funcionar. Eso era contradictorio.
Con esa experiencia, con esa crisis, ¿cuál es el esquema que debería existir para financiar efectivamente el teatro?
Yo desde hace mucho tiempo tengo claro que el Estado juega un rol fundamental en el financiamiento de la cultura. Aquí no podemos equivocarnos ni pensar que la empresa privada se hace responsable de proyectos que son de largo aliento (…) Cuando nos hacemos cargo del teatro y sacamos las cuentas, le decimos al alcalde, mire necesitamos para que esto funcione como mínimo 200 millones de pesos para una parrilla estable en el tiempo (…) Y ahí felizmente el senador Gazmuri, el diputado Aguiló y el mismo alcalde, coincidieron en una fórmula que ha sido para nosotros maravillosa. Ellos provocaron, a partir de este fenómeno del teatro, una alianza con los senadores y diputados regionales de todo el país, y se logró instalar en una mesa presupuestaria el subir del uno al dos por ciento los recursos que el gobierno regional puede destinar a cultura (…) A partir de esa toma de conciencia, entonces los consejeros regionales entienden que este es un teatro que efectivamente hay que apoyar.
Eso es clave entonces…
Clave. Eso es meridiano y taxativo. Y lo otro que gatilla el acuerdo del consejo (regional) es que el teatro traslada parte importante de sus actividades a las comunas. Nosotros justificamos plenamente esos recursos con las cerca de cien actividades o cien presentaciones que el teatro hace durante el año calendario en las diferentes comunas de la región del Maule.
¿Usted es optimista entonces respecto al futuro del teatro?
Sí, muy optimista, porque curiosamente aquí los más francos optimistas son los privados. Un ejemplo que hay que tomar en cuenta. Cuando en una región el 27 por ciento de lo que el teatro utiliza para su gestión es aporte de los privados, aportes directos en recursos financieros y recursos indirectos en aportes de publicidad, entonces el Estado no se puede hacer el leso. Además hay un 14 por ciento que lo producimos nosotros mismos, con las taquillas, con los arriendos, con la venta de abonos. Por lo tanto, en estricto rigor, la ecuación que nos permite financiar el teatro tiene que venir de aportes del gobierno regional, del municipio, los privados, el público y una buena gestión.
Ejemplo
Entiendo que el teatro regional del Maule ha sido tomado como ejemplo para otros recintos culturales del país…
Hoy existen muchos más recursos en cultura, a través de los gobiernos regionales, de lo que había hace dos años atrás. Y eso ha sido gatillado, fundamentalmente, por el buen resultado de nuestra gestión acá en Talca. Porque si hubiese sido un fracaso el Teatro Regional del Maule, no le quepa duda que el Senado hubiera dicho, sabe que más, no le demos el dos por ciento a la cultura, démosle sólo el uno por ciento, ya que no son capaces de manejarse. En cambio hoy tenemos una columna vertebral de teatros, que la preside el Maule, y que va a permitir que tengamos más recursos para que gente de Concepción, Copiapó, Valparaíso, Viña del Mar, Temuco, Osorno, tengan acceso a actividades culturales. Y ojalá que el programa Extramuros que el teatro ha instalado con tanta fuerza sea el eje y el motor de teatros regionales en el país.
Construyendo libertad
Nombre del Periodista: Tomás Jorquera Sepúlveda
Fecha de Edición: 05-08-2007
Un proyecto inédito a nivel nacional se lleva a cabo en la provincia de Cauquenes, reos se rehabilitan edificando casas a familias en situación de pobreza. Las historias de quienes están recuperando y mejorando sus vidas, en un viaje al corazón rural de Cauquenes.
Llegamos pasado el mediodía al recinto, al parecer nos estaban esperando, porque desde lejos se podía distinguir la camioneta acercarse a la casa. El sector: Coronel de Maule, distante a escasos 10 kilómetros de la ciudad de Cauquenes, aunque la lejanía real se debería medir con otros parámetros. “Quizás unos 50 años de ‘distancia’, o más, entre otras distancias…”, se escapó una reflexión, mientras la gobernadora de Cauquenes , Gladys Angélica Sáez, acompañada de sus colaboradores, ágilmente subía por el sendero, hacia la precaria vivienda de la familia que nos espera.
Aislados
En Coronel de Maule, encaramada en un cerro y cercana a varias viñas, vive la familia de Juana Agurto Salgado, perteneciente al programa Puente y una de las 83 familias favorecidas por el proyecto que logró combinar los esfuerzos de varios organismos del Estado, incluyendo la participación de reos, asistentes sociales, municipio, gendarmería y la gobernación provincial. Como una forma de conocer de cerca la realidad de las familias pobres y la esperanza de mejorar su calidad de vida, se preparó esta visita al corazón rural de Cauquenes, donde la pobreza extrema no se rinde con facilidad.
El acceso al lugar donde están instalando una de las viviendas, a pesar de estar cerca de la Capital Provincial, sólo es posible mediante vehículos con doble tracción. La familia se prepara para almorzar, mientras el equipo de construcción termina los últimos detalles de la mediagua. El recibimiento es de sincera alegría, mientras subimos por el sendero, nos sale al paso un anciano, que saluda animadamente al grupo. En la antigua vivienda de adobe, de sólo una pieza y junto a un techo que resguarda el fogón, el esposo de la señora Juanita cuida la parrilla donde se cocina el almuerzo.
La realidad
Unos metros más arriba se distingue claramente la nueva vivienda, de dos piezas, recortada contra el cielo. La vista del valle del Tutuvén es privilegiada, gracias al cielo despejado y al amiente libre de humedad, que permite observar claramente las montañas nevadas de la cordillera de los Andes. Al conversar con estas personas, se nota que la situación de desamparo en la que están se ve enormemente mitigada con esta nueva casa, aunque también queda en evidencia la gran cantidad de necesidades básicas que requieren una urgente atención. Según comentaron los profesionales presentes, las carencias de esta familia no son muy distintas a las que tienen las restantes 82 beneficiadas por este proyecto. “Este año no hubo problemas, porque no ha llovido, pero cuando cae agua, quedamos encerrados acá”, explica Juana Agurto con voz entrecortada, mientras nos muestra su nuevo hogar. “Mi hijo tiene asma, mi marido sufre del corazón, yo de presión alta, por eso nos falta tanto la plata. Y antes mi casa siempre estaba estilando, y nos enfermábamos más todavía. Cuando me encontró la señorita Lucy, del programa Puente, me asesoró, fuimos a Cauquenes, porque antes saqué una casa con subsidio, pero me la hicieron a la diabla, me la dejaron mala, toda mojada, los colchones húmedos. En el invierno, llegaba de mi trabajo y ponía un brasero para secar la casa. Me tocaba siempre baldear, abrir puertas y ventanas, para que se fuera la humedad”, relató la mujer.
Mientras la Juana Agurto enumeraba sus problemas, Angélica Saez explicó que las personas beneficiadas primero son entrevistadas por asistentes sociales, quienes identifican los problemas de la familia y luego orientan las acciones que deben seguir. El proyecto de las viviendas es producto de la gestión de la gobernación, que logró reunir a varias instituciones para apoyar la construcción de las viviendas.
“Cuando vinieron a instalarla, para mi fue una cosa grande, ver una casita nueva, que va a estar sequita. Con estas dos piezas voy a quedar muy bien instalada. Ahora me va a faltar una cocina para tener donde hacer la comida”, comentó Juana Agurto, demostrando visiblemente su emoción.
La pobreza
Debido a la falta de educación, es muy difícil eliminar la pobreza en las zonas rurales, que además son de difícil acceso y con restringidas oportunidades laborales. En el caso de la dueña de esta nueva casa, ha debido recorrer un difícil camino por más de 20 años, sólo para lograr las condiciones mínimas para vivir.
Cuenta que ahora tiene trabajo en una viña cercana, con un sueldo aproximado de 80 mil pesos mensuales y que pronto postulará a un proyecto que le financie la plantación de frutillas. “Mi hija afortunadamente salió adelante, trabajando en las mañanas y estudiando en la tarde. Ahora mi hijo, que está en segundo medio, no tiene ganas de seguir en el liceo, pero le estoy diciendo que no le conviene, que siga internado”, relató la mujer.
En el futuro, esta familia y las otras 82 beneficiadas por esta iniciativa, tendrán la posibilidad de acceder a equipamiento para sus viviendas, además del acceso a electricidad, agua potable y alcantarillado, elementos que por ahora son sólo un sueño. Tan retrasado está su desarrollo, que en este caso, ahora que ya es dueña de su terreno, Juana Agurto comenzará la gestión para tener un camino de acceso. Para los que vivimos en las grandes ciudades de la región, esa realidad es imaginable sólo hace 50 o 100 años atrás, pero aún existe en nuestros campos, negándose a desaparecer.
Los constructores
Al proyecto de las mediaguas se integraron 6 internos del penal de Cauquenes, los que se dividieron las tareas de armar la vivienda. Quienes fueron autorizados por Gendarmería, han viajado a diferentes comunas de la provincia, reparando casas e instalando las viviendas de emergencia.
Bajo la atenta mirada del Gendarme Rodrigo Reyes, vigilante primero, tres internos de la cárcel de Cauquenes finiquitaban los detalles de la obra. Sólo quedaba instalar el techo de la vivienda.
“Este año comenzamos con el proyecto, y a la fecha hemos terminado como 40 ó 50 casas. Allá en la cárcel se hace toda la estructura, que después se desarma y se trae en paneles. Acá la ubican en el lugar asignado. Pero esto ha sido difícil, porque la camioneta de la gobernación se volcó el año pasado, y ahora tenemos que conseguir transporte donde sea para mover los materiales y armar las casas. Hasta en vehículos de Investigaciones nos han llevado, y también del SAG (Servicio Agrícola y Ganadero), la municipalidad o en un furgón de gendarmería.” indicó Reyes.
Explicó también que generalmente está acompañado de otro gendarme, para complementar las labores de resguardo. “Si los seleccioné para que pudieran salir, es porque existe algo de confianza, porque no puedo estar siempre encima de ellos. Si por ejemplo voy al baño, no me los puedo llevar conmigo, y cualquiera podría querer arrancarse. Por eso no cualquiera viene a trabajar en esto y por eso estoy con ellos desde el comienzo de año, porque los conozco más”, se explayó el uniformado. Junto a él, los tres constructores bromean y se ríen durante el descanso. Un poco más lejos, la dueña de casa conversa animadamente con los visitantes, y les muestra sus plantaciones y sus ideas para salir adelante. No cualquier día viene el gobernador a visitarla. No cualquier día viene alguien a visitarla.