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Al hablar de los Mesa es imposible dejar de mencionar al que fuera un gran poeta maulino: Manuel Francisco Mesa Seco, quien amó su tierra y la usó como inspiración en cada uno de sus poemas y textos. Fue cuarto hijo de una numerosa familia, para la cual las raíces y el origen son muy importantes y no pueden dejarse de lado. Por ser el primer hombre, su madre lo adoraba, incluso su muerte en 1991 la marcó profundamente.
La vida de los Mesa siempre estuvo ligada al campo, que con el pasar de los años se volvió el punto de encuentro de las generaciones que fueron echando raíces en diversas partes de Chile y el mundo.
Así como los ancestros españoles que llegaron un día a este país sin conocer a dónde venían, muchos de los integrantes de esta familia también han partido a aventurar por el mundo.
Es por ello que para entender el origen del poeta maulino se deben conocer sus raíces, las que tienen mucha influencia en lo que posteriormente él llegó a ser.
Los colonos
El primer Mesa que llegó a Chile, lo hizo en 1543 cuando Pedro de Valdivia organizó una expedición para colonizar esos territorios que se encontraban en el nuevo continente, ubicado al fin del mundo.
Tal como describe el libro “Las Familias Fundadoras de Chile” de Julio Retamal y otros autores, en ese entonces arribó a este país Juan de Mesa, quien se asentó en Santiago, al igual que las dos primeras generaciones. Posteriormente, los integrantes del clan se diseminaron por el resto de la nación ubicándose algunos en Chillán y otros en la Región del Maule, particularmente en Cauquenes, Unihue, Cuyuname, Chanco, Conulemu, Punchema, Curtiduría, Mingre y Nirivilo.
Entre ellos se destacan los Mesa que tuvieron cargos eclesiásticos, políticos y también aquellos que se dedicaron al trabajo de la tierra y a la cultura.
Parientes de O’Higgins
Los Mesa, además de ser una de las primeras familias fundadoras de Chile, tienen una historia familiar común con el Libertador Bernardo O’Higgins Riquelme.
Tal como lo relata un reportaje realizado por la “Revista del Domingo” de El Mercurio del 19 de agosto de 1979, los Riquelme y los Mesa estaban unidos desde los inicios de la nación del fin del mundo.
La historia cuenta que Juan de Mesa, el comandante del Ejército Patriota que llegó a colonizar Chile, era primo hermano de la madre del prócer de la Patria, Isabel Riquelme.
Parentesco que se potenció aún más porque las familias se casaban entre ellas para mantener el rango. Incluso todavía es posible encontrar a aquellos que se apellidan Mesa Riquelme Mesa o Riquelme Mesa Riquelme.
¿Mesa o Meza?
Al indagar sobre la genealogía de la familia Mesa, se puede observar que el apellido se escribía indistintamente con “s” o con “z”, lo que tiene dos respuestas posibles.
La primera cuenta que, de acuerdo a estudios realizados, esto se daría porque la familia provenía de los sefardistas –judíos que llegaron a Sefarad, España-, quienes hablaban el dialecto ladino y usaban de igual forma esas dos letras.
La segunda hipótesis, que es más atractiva y es la que la familia avala, dice que la diferencia en la escritura del apellido se debía a que los Mesa serían los clericales y los Meza los ateos.
Esta idea se podría reafirmar con la existencia de un clérigo de Constitución llamado Manuel Tomás Mesa Albornoz.
Con el tiempo esta diferencia de letras quedó en el pasado y las familias fueron traspasando de generación en generación el apellido que habían recibido, sin realizarle modificaciones.
Los orígenes del poeta
La familia Mesa ha tenido desde sus orígenes una larga trayectoria en la política y literatura, uno de los primero exponentes fue el periodista y poeta Roberto Meza Fuentes. Con posterioridad llega a la vida, el 20 de agosto de 1925, Manuel Francisco Mesa Seco quien se transformó en un reconocido poeta maulino.
La historia de los Mesa Seco surge cuando María Seco Carreño, nacida en Santiago, y Manuel Tomás Mesa Riquelme, oriundo de Talca, se conocen en San Bernardo, debido al delicado estado de salud de la madre de Manuel Tomás, Filomena Riquelme.
Es allí donde las familias, que eran amigas, se reencuentran. De acuerdo a lo expresado por la hermana del poeta, Filomena Mesa Seco, su abuela paterna tenía otra pretendiente para su padre y “al principio no les gustó mucho que se enamoraran”, pero lo aceptaron.
La razón, dice Filomena, es que “las familias eran muy diferentes en cuanto a tradición. La familia de mi mamá era mucho más moderna, y la del papá era muy conservadora”. Pese a ello, explicó que su madre “se adaptó a todo. En esos tiempos ella jugaba tenis en la mañana temprano, tenían muchos amigos y amigas de juventud, tenían varios panoramas y renunció a todo, para irse a vivir al campo”.
Es así como los Mesa Seco se instalan inmediatamente después del matrimonio a vivir en El Morro, sector ubicado camino a Constitución. En ese entonces no existían las comodidades de ahora, todo era mucho más artesanal y “ahí empezó a tener familia ¡bien seguidos!, como que llegó a doce”, bromea Filomena.
Si bien la vida era tranquila, cuando comenzaron a llegar los hijos, Manuel Tomás decidió construir una casa en Constitución para que éstos se criaran allí. Es así como de a poco fueron naciendo: María, Eliana, Alicia, Manuel Francisco, Eduardo, Adriana, Eugenia, Carmen, Filomena, Sergio, Jorge y Gabriela.
La vida en Nueva Bilbao
“Nací a pocos metros del río Maule, en la calle Montt de Nueva Bilbao, que después mancharon llamándolo Constitución. Ese día estaba consagrado a Júpiter y en el zodíaco reinaba Leo. Mi primera canción de cuna debió ser el atronador combate de las aguas en la desembocadura del río. La barra del Maule era un constante acompañamiento coral de nuestra vida. ¡Cuántas cosas no sucedieron en 1925!”.
Así describe su nacimiento el poeta maulino Mesa Seco en el libro “¿Quién es quién en las letras Chilenas?”, publicado en 1977. Esto explica su enamoramiento por el Maule, que con el tiempo se transformó en su inspiración.
De acuerdo a lo comentado por Filomena, Manuel Francisco, inició su incursión en las letras a los 10 años cuando escribió sus primeros poemas dedicados a sus padres, “sencillos, pero le gustaba mucho leer y escribir. También hacía cuentos”.
Asimismo, dice que se educó en Constitución sus primeros años, pero posteriormente fue enviado como interno al Instituto O’Higgins de Rancagua, dirigido por los Hermanos Maristas y al Colegio San Ignacio en Santiago de la congregación Jesuita.
En este último establecimiento hubo un sacerdote que le incentivó a desarrollar su potencial literario.
Santiago y el retorno
Para María y Manuel Tomás era importante que sus hijos estudiaran y pese a que no querían separarse, tuvieron que hacerlo. Así ella se trasladó con los niños a Santiago para que no estuvieran internos.
Uno de ellos, Eduardo, no quiso asistir a la universidad y retornó de inmediato al campo para trabajar en él, mientras el resto se asentó en la capital. Manuel Francisco decidió estudiar leyes, lo que complementaba con sus escritos.
El retorno del poeta a la Región del Maule se dio en 1951 –año en que murió su padre-, cuando al terminar sus estudios entró a trabajar a la Intendencia de la Provincia de Linares como secretario abogado.
Pero no llegó solo, sino que con su señora Carmen Latorre Barceló, a la que conoció por medio de un amigo mientras estudiada derecho en Santiago. Con ella tuvo 12 hijos: Manuel Tomás, María de la Paz, Pablo, Carolina, Xavier, Fabián, Francisco, Bernardo, Julián Álvaro, Roberto y Benjamín.
Después de eso, nunca pudo dejar Linares, ciudad que le dio grandes felicidades. Además, en ella edificó su vida y su carrera profesional.
El campo: la inspiración
De pequeño Manuel Francisco se crió entre la ciudad y el campo. Los veranos los pasaba en el fundo de su familia en El Morro, donde todos se reunían para gozar de las bondades del predio.
Con los años, el poeta adquirió su propio fundo El Laurel, predio ubicado al norte del río Maule, en el que se refugiaba de los problemas, disfrutaba de su familia y se inspiraba para crear sus obras.
El Laurel era un punto de encuentro familiar, tal como lo fuera El Morro para Manuel Francisco en su juventud. En el campo se celebraban los cumpleaños, las fiestas e incluso los matrimonios. Allí los Mesa se reunían para disfrutar.
Como expresa Filomena Mesa, inolvidables eran los veranos en el campo, primero en El Morro y posteriormente en El Laurel, donde todos compartían y gozaban en un grato ambiente.
La partida
Manuel Francisco Mesa Seco, además de ser un destacado poeta maulino, se desarrolló en el ámbito de la política. Junto con ser regidor de Linares en 1970, de desempeñó como gobernador de la misma ciudad, cuando retornó la democracia.
Este último cargo lo realizó hasta su trágica muerte en un accidente automovilístico el 29 de abril de 1991. En ese minuto también se encontraba desempeñando varios trabajos literarios que quedaron inconclusos.
Pese a ello, la familia sigue construyendo historia. Algunos de sus hijos han seguido sus pasos en las letras, aunque no todos han realizado publicaciones oficiales, y han participado en concursos obteniendo significativos reconocimientos.
La historia sigue y será papel de cada uno de los integrantes de esta familia continuar resaltando las tradiciones y hacer que en la memoria de los maulinos se destaque la obra de este hombre que se dedicó por completo a su región. |