Viernes, Noviembre 28, 2025
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Para las personas mayores, nunca es tarde para seguir aprendiendo 

Iván Palomo G., director del Centro de Longevidad VITALIS, Universidad de Talca y del Centro Interuniversitario de Envejecimiento Saludable (CIES-CUECH); Coordinador de la Red Interuniversitaria de Envejecimiento Saludable de Latinoamérica y Caribe (RIES-LAC / COMLAT-IAGG).

Envejecimiento poblacional y oportunidades

Chile está experimentando un acelerado envejecimiento poblacional. Hoy, aproximadamente 1 de cada 5 chilenos tiene 60 años o más, y para 2050 la proporción será 1 de cada 3. Lejos de ser una carga, las personas mayores constituyen un capital humano, social y cultural invaluable. Este cambio demográfico nos desafía a repensar la vejez no como un período de declive, sino como una etapa de oportunidades para seguir creciendo, aportando y aprendiendo. En lugar de ver el aumento de la población mayor como un problema, debemos asumirlo como la “revolución de la longevidad”, una conquista de la sociedad moderna que nos invita a ofrecer más y mejores espacios para el desarrollo continuo en la tercera edad.

Seguir aprendiendo cuando se es persona mayor tiene beneficios

Mantenerse estudiando o adquiriendo nuevas habilidades después de los 60 años no solo es posible, es muy recomendable. Diversos estudios señalan que fomentar la formación continua en la tercera edad es clave para mantener la mente activa, prevenir el deterioro cognitivo y mejorar la autoestima. Aprender cosas nuevas —desde un idioma o instrumento musical, hasta manualidades o tecnología— actúa como una poderosa estimulación cognitiva: fortalece las conexiones neuronales y retrasa el deterioro de la memoria. Asimismo, el aprendizaje continuo aporta importantes beneficios emocionales y sociales. Al participar en cursos o talleres, las personas mayores se sienten más autónomas y útiles, elevando su autoestima, y amplían su círculo social al conocer gente con intereses afines. En resumen, estudiar y mantenerse curioso en la vejez contribuye a una vida más plena, activa y feliz.   A continuación se mencionan los principales beneficios de la formación continua en la vejez:

  • Estimulación mental: Mantiene el cerebro activo y ayuda a prevenir o retrasar el deterioro cognitivo, reduciendo el riesgo de demencia.
  • Bienestar emocional: Aprender aporta un sentido de logro y propósito, elevando la autoestima. Además, reduce el riesgo de depresión al mantener a la persona motivada y enfocada en nuevos proyectos.
  • Socialización: Los cursos y talleres ofrecen oportunidades para conocer nuevas personas y compartir con distintas generaciones, combatiendo la soledad y el aislamiento.
  • Autonomía y salud: Al adquirir nuevas competencias (por ejemplo, en tecnología, cuidado de la salud o ejercicio físico), las personas mayores pueden desenvolverse mejor en su vida diaria, lo que fortalece su independencia y favorece un envejecimiento activo.

Ejemplos inspiradores en la Región del Maule

En la Región del Maule ya estamos viendo experiencias exitosas que demuestran el impacto positivo de la educación continua en la tercera edad. Por ejemplo, la Universidad de Talca, a través del Centro de Longevidad VITALIS y del CIES, ha realizado tres versiones (2023, 2024 y 2025) de cursos especialmente dirigidos a personas mayores, en áreas tan diversas como actividad física, agricultura, bienestar y emprendimiento. Han participado alrededor de 300 personas mayores de la región, quienes tras dos meses de clases reciben sus certificados de logro.   Muchos de los participantes entraron por primera vez a un campus universitario y compartieron el Campus con estudiantes jóvenes, demostrando que el intercambio intergeneracional enriquece a todos.  Estos ejemplos locales confirman que, cuando se les da la oportunidad, las personas mayores responden con entusiasmo, derribando mitos sobre la vejez y protagonizando historias inspiradoras de superación y aprendizaje.

Invitación a sumarse a la educación continua

En este contexto, el llamado es claro e inspirador: nunca es tarde para aprender. Si usted es una persona mayor (o tiene un familiar en la tercera edad), considere aprovechar las instancias formativas disponibles en la comunidad. Existen talleres, cursos y programas educativos ofrecidos por universidades, municipalidades y organizaciones sociales enfocados en personas mayores. En la Universidad de Talca, por ejemplo, se abren convocatorias a cursos, talleres e incluso iniciativas intergeneracionales donde jóvenes y mayores aprenden juntos. Las puertas del conocimiento no se cierran con la edad; al contrario, permanecer intelectualmente activos permite a nuestros mayores seguir aportando a la sociedad con su experiencia, adaptarse a los cambios del mundo actual y, sobre todo, disfrutar de una vida más plena y significativa. La invitación está hecha: involúcrese en el hermoso camino de la educación permanente. Ya sea inscribiéndose en un curso formal o aprendiendo de forma autodidacta algo que siempre le interesó, cada nuevo conocimiento es un paso hacia un envejecimiento más activo, saludable y feliz. Recordemos que el aprendizaje es un viaje de toda la vida. A cualquier edad podemos sorprendernos, crecer y renovarnos.

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